Los cruasanes más populares de Pontevedra encuentran relevo tras medio siglo endulzando la ciudad

Nieves D. Amil
Nieves D. Amil PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

CAPOTILLO

Una familia pastelera de Gondomar coge el relevo de la confitería Landín, que cerraba por jubilación el 15 de mayo

13 may 2022 . Actualizado a las 21:17 h.

Cuando Fernando Landín tomó la decisión de cerrar su confitería no tenía quien cogiese el relevo. El 15 de mayo pondría fin a 51 años preparando uno de los cruasanes más populares de Pontevedra. Le daba pena dejar atrás una profesión que adoraba, pero los 65 años recién cumplidos le obligaban ya a tomarse un descanso.  Y mientras anunciaba a sus clientes que Confiterías Landín tenía fecha de caducidad, recibió la llamada de Alfredo Pedreira, un pastelero de Vincios (Gondomar), que quería recoger el testigo. Para Fernando fue una gran noticia. «Estoy contento de que alguien pueda seguir, además me ha dicho que quieren continuar en la misma línea. Lo leyó en la prensa y me llamó para interesarse», explica este pastelero que, cuando el pasado 31 de marzo anunció su cierre, no había relevo. Sus hijos no continuaban con el negocio y él puso fecha de caducidad a una vida laboral que empezó con 14 años y le llevó a trabajar durante muchos años en Los Castellanos hasta que decidió emprender y convertir Landín en un referente en Pontevedra.

A tan solo dos días de cerrar, empieza a hacer balance de este medio siglo de trabajo. Tiene sentimientos encontrados. «Por un lado estoy muy contento porque voy a descansar, podré viajar e ir a ver a mi nieta a Asturias pero, por otro, me duele. Llevo 51 años haciendo pasteles», comenta Fernando desde el obrador que tienen en Xeve. Este domingo dejará atrás una vida de oficio y de madrugones. Quizás, sea uno de los cambios más grandes que tenga en esta nueva vida que está a punto de comenzar. «Estamos empezando a recoger todos, ya no se hará tanta variedad como días atrás, a ver como se va vendiendo», comenta Landín, que quiere acabar con el material que tiene en el obrador. 

Ramón Leiro

No cabe duda de que le queda un fin de semana de despedidas. A buen seguro, como ya ocurrió cuando anunció que cerraba, los clientes se pondrán a la cola para llevarse los últimos cruasanes o trenzas de una confitería icónica en la ciudad. Ese contacto con la gente es una de las cosas que más echará de menos este pastelero. Con Fernando se jubilarán algunas de sus empleadas. Será el adiós de buena parte de ellos. Tras unos días de preparativos, está previsto que abran a principios de junio con el mismo producto que hasta ahora.