De preparador físico con Luisito a pulir la cantera futbolística de Kenia

Nieves D. Amil
nieves d. amil PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

Jonh Macharia

Adrián González trabajó durante años en el Pontevedra CF y ahora enseña a jugar al fútbol a las promesas del país africano

24 ene 2022 . Actualizado a las 09:50 h.

Adrián González trabaja en Marín con la mente puesta en Kenia. El que durante un tiempo la sombra de Luisito y Jesús Ramos en el banquillo del Pontevedra CF es ahora el encargado de pulir la cantera del país africano. Y llegó allí casi por casualidad. «Un alumno en el Cented, el centro en la que preparo a entrenadores, me contó que había estado en China y en Kenia», explica como punto de partida a una experiencia que le llevó a aterrizar en Nairobi el 20 de octubre. Eso le abrió los ojos y poco después puso rumbo a África junto a Daniel Aldao. Llegaron a Kenia después de una oferta que le puso sobre la mesa Abel Agras, que está en la Escuela de Maldivas de Michel Salgado. El origen de esta historia podría ser el de un capítulo de Españoles por el Mundo, pero lo cierto es que son una serie de casualidades que le llevan a iniciar una aventura que asegura «me ha cambiado la vida».

En este tiempo tuvo que cambiar su forma de vivir y de entender la vida. «Llegamos allí pensando que nos encontraríamos un país en decadencia, pero estábamos en un hotel de cinco estrellas viviendo», apunta Adrián González, que lamenta que sea el país de los contrastes. Mientras él vivía en unas buenas condiciones, veía en la calle la necesidad más extrema. «Había niños esnifando pegamento que por la mañana estaban temblando. Al principio los ayudábamos, le dábamos de todo, pero nos dijeron que era mejor dejar de hacerlo. Las mafias están detrás», lamenta. Son imágenes que difícilmente se borran de su mente. Tras ese choque inicial, empezaron a adaptarse al día a día en Kenia, a eso contrastes que al principio dolía demasiado. Decidieron ayudar en lo que pudieran. «Nos decían que podíamos ser muy útiles en algunos de los guetos que hay en la ciudad. Todos los miércoles íbamos allí a hacer jornadas de convivencia», señala González. Durante toda la tarde jugaban al fútbol, les enseñaban lo que ellos sabían. Y lo hacían en un lugar en que solo hay agua tres días a la semana. «Ellos ven el fútbol como una salida, las familias depositan en los niños el futuro, pero la realidad es bien distinta. No hay nivel para jugar en ligas europeas o brasileñas», puntualiza este pontevedrés, que asegura que lo que falta es metodología. Enseñarle a aplicarla es ahora su trabajo. A través de la Air FC, que hasta el año pasado pertenecía a un club europeo, atiende a 120 niños de Westlands (Nairobi). La mitad de ellos pertenecen a familias de clase alta que pueden pagar los entrenamientos, mientras que el resto llegan de los guetos más desfavorecidos a través de becas. Si destacan, ayudan a la familia con la carrera del futbolista. «Ellos ven el fútbol como una salida a no pasar hambre y para los niños ricos significa ir a Europa, lo ven como un cambio de status».

Adrián González llegó allí para ser entrenador. Estuvo dos meses y ahora tendrá que ir de forma periódica, pero puede teletrabajar de continente a continente. Tanto él como Daniel Aldao son jefes de entrenadores. Su misión es diseñar la preparación de los técnicos sobre el terreno. «Ponemos en valor nuestros conocimientos y la forma de trabajar», apunta el que fuera preparador físico del Pontevedra CF: «Las familias de allí nos ven como entrenadores españoles, eso allí tiene mucho valor. Hay un nivel muy bajo, pero hay talento que hace falta pulir». La empresa para la que trabaja busca ahora un nutricionista y quieren que también sea español. Su capacidad de trabajo y su constancia son el pasaporte para llegar al país africano, donde la compañía que lo contrató quiere expandir el fútbol. Está previsto que siga creciendo con otro centro en Kampala (Uganda).

Jonh Macharia

Adrián González regresó de Kenia el pasado diciembre y regresará en mayo. «Me enamoré de África, iría una y mil veces, pero tengo mi vida aquí. Siempre tuve curiosidad por vivir una experiencia en el extranjero y mejorar el inglés», reconoce. Lo que no contaba este marinense es que la oportunidad le calase tan hondo.

Si tuviese que quedarse con algo, sería con el interés de los niños más desfavorecidos. No hay nada que les ponga freno a la hora de aprender. El resto de su vida en la zona más lujosa de Nairobi era tranquila y procuraba estar en el hotel antes de anochecer. «A las tres de la tarde nos íbamos al campo y a las seis, al acabar, dabas una vuelta, pero te ibas pronto», señala González, que a pesar de esa experiencia tan enriquecedora, le gustaría regresar al fútbol en Galicia. Echa de menos su trabajo como preparador físico del Pontevedra CF, de estar en el día a día del equipo y de correr por las bandas cada domingo. La llegada de Tonio Otero puso fin a su etapa granate, donde también fue readaptador del primer equipo. Su sueño pasa por Kenia, pero también por los campos gallegos.