El sueño de llevar mis pasos hacia el Santiago Apóstol

Sergio González

PONTEVEDRA CIUDAD

Sergio González, con el equipo de Rodando, en la quinta etapa de su reto ya completado del Camino de Santiago
Sergio González, con el equipo de Rodando, en la quinta etapa de su reto ya completado del Camino de Santiago RODANDO

08 ene 2022 . Actualizado a las 17:17 h.

Hay sueños que permanecen aletargados mucho tiempo, a veces, por miedo, otras veces por pereza, o simplemente porque piensas que siempre estarás a tiempo de poder realizarlo. En algunas ocasiones se trata de pequeños deseos, pero otras veces pasan a ser grandes epopeyas, entre estas últimas me gusta colocar un viejo deseo que anidaba desde hacía años en lo más profundo de mi ser; se trataba de hacer el Camino de Santiago Portugués a pie Tui-Santiago de Compostela. Quien piense que tampoco se trata de algo del otro mundo, que sepa que cuando el protagonista de la historia es una o varias personas con una discapacidad, se equivoca totalmente. Siempre fui consciente de que un proyecto como el que empiezo a narrar aquí, no podía realizarlo solo, pero la verdad es que la mayor parte de los grandes proyectos se forman en torno a un colectivo. Por suerte, en lugar de ocultar mis anhelos, de guardarlos como las frustraciones y lamentos que te avergüenzas a dar a conocer, el pasado mes de septiembre, después de completar la Ruta da Pedra e da Auga en el Ayuntamiento de Meis y quedando muy satisfecho con la experiencia que me habían regalado, Silvia, Gema y Montse, se me ocurrió preguntarle a la primera de estas tres almas angelicales, si sería viable que alguien en mis circunstancias, sería capaz de realizar el Camino de Santiago Portugués por etapas, pues era algo que anhelaba profundamente. Simplemente, lo dejé caer, pensando que, en caso de ser viable, algo que dudaba mucho, sería costoso de organizar, habría que estudiarlo, quizá esperar al verano siguiente, e incluso solicitar apoyos, etc. Que equivocado estaba, al menos en parte. Para sorpresa mía, al día siguiente, Silvia ya me estaba ofreciendo un plan de ejecución.  

Pero, ¿Por qué deseaba hacer yo el Camino de Santiago?

No se trataba de un simple capricho, o quizá sí. Tampoco es que crea firmemente que el Apóstol Santiago se encuentre enterrado ahí, porque la verdad es que se me hace muy difícil de creer, pero se trata de una de las tradiciones cristianas más importantes de la humanidad y como cristiano, me apetecía mucho hacer una peregrinación a Santiago de Compostela, escuchar la respectiva misa y obtener mi jubileo. Además, como creyente, pensaba que era el mayor sacrificio de fe que yo podría realizar, un obsequio a Dios, mostrando mi agradecimiento por todo lo que tengo en esta vida, que es mucho, y también lo mucho que le pido a diario, a pesar de mis tropiezos y renuncias ocasionales. 

«Pocos saben, que hacen muchos años, cuando yo me sentía solo a mis casi treinta años, sin una mujer que me quisiese, a la que amar y con la que compartir mi vida, yo me dedicaba a ir a la iglesia, en ocasiones varias veces a la semana y de rodillas en uno de los bancos, rogaba a Dios, tener una compañera con la que compartir mi vida, como tampoco sabe mucha gente, que poco después, en el Centro de Día Amencer, al que acudo desde hace más de dos décadas, casi tres, varios compañeros y trabajadores se las arreglaron para convencer a la mujer que yo amaba en silencio, para que me diese una oportunidad. ¡Gracias familia Amencer!»