La teoría de la manta corta aplicada a la base del Pontevedra

álex davila PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

Uno de los últimos entrenamientos del Pontevedra antes de acabar el 2021
Uno de los últimos entrenamientos del Pontevedra antes de acabar el 2021 CAPOTILLO

El club granate confía en recoger los frutos de los cambios en la parcela deportiva

03 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

La teoría de la manta corta, que destapa los pies para taparse la cabeza y vicecersa, explica muy bien lo que ha ocurrido en los últimos años entre la primera plantilla del Pontevedra CF y sus dos principales equipos de la base. Los últimos años han sido de trayectorias dispares en lo que se refiere a los resultados del primer equipo del Pontevedra CF y sus principales conjuntos de categorías inferiores.

El equipo granate no ha logrado conseguir una línea de estabilidad en todas sus parcelas en lo deportivo y parece que la teoría de la manta corta ha sido una constante en su historia reciente. El año que acabamos de despedir no ha sido la excepción y un buen año en la base no se completó con alegrías desde el primer equipo.

El 2021 fue el año en el que el primer equipo estuvo lejos de cumplir su objetivo al quedarse muy lejos de formar parte de la Primera RFEF. Sin embargo, la base sí cumplió sobradamente la meta marcada materializando el ascenso a División de Honor con una prometedora hornada de juveniles y rozando el Play Off de ascenso a Tercera con un filial que cuajó una gran campaña en un año difícil y con un modelo de competición inusual. El que antaño fue el antiguo Atlético Pontevedrés se quedó sin postemporada por culpa de un triple empate en la cabeza de la clasificación que benefició a Gran Peña y a Villalonga.

Estas trayectorias opuestas entre mayores y promesas se ha venido repitiendo desde hace tiempo en los últimos años. El primer ejemplo lo encontramos ya en un 2015 en el que el Pontevedra celebró un ascenso a Segunda B mientras lamentaba la pérdida de categoría de filial y juvenil. A partir de ahí los objetivos impuestos siempre fueron máximos para los canteranos granates. Al filial le costó cuatro temporadas regresar a Preferente y el juvenil ha hecho de equipo ascensor con dos ascensos y dos descensos desde la 14-15 a la actualidad.

Pero no hay que olvidar que el principal objetivo de la base no es el éxito deportivo individual de cada equipo, sino la formación de unos futbolistas que puedan nutrir en el futuro las filas del primer equipo. Desde que el actual consejo de administración llegó al club, el Pontevedra ha ido contando progresivamente con jugadores de categorías inferiores que han formado parte del primer equipo con mayor o menor regularidad. Canteranos protagonistas en el ascenso del 2015 como Tubo, Fandiño, Adri Gómez, Edu Sousa o Kevin Presa le allanaron el terreno a otros que trataron de tirar la puerta del primer equipo abajo como son los casos de Lezcano, los hermanos Barbeito, Rivera o en la plantilla actual los López, Pacheco, Martín Diz e Iñaki.

Otros necesitaron curtirse con minutos en Tercera para considerarse válidos para formar parte de la primera plantilla, una experiencia que dio sus frutos a nivel formativo en defensas como Bruno Rivada (Bertamiráns), David Castro (Estradense y Céltiga) o Santi Figueroa (Céltiga).

El año de las reformas

Para tratar de dar con esa tecla de estabilidad necesaria para que el Pontevedra crezca desde abajo, una de las grandes novedades que ha traído el 2021 al club es la de la profesionalización del área deportiva. Esto no solo ha afectado a la dirección deportiva que encabeza la figura de Toni Otero, sino que el club ha querido dotar de una estructura y metodología única a todos los equipos de la base para que así se facilite el proceso de integración a los jugadores que vayan escalando peldaños en lo deportivo por sus progresos.

En el Pontevedra quieren imponer su particular políticas de Zidanes y Pavones un proceso que, si bien parece que se cuece a fuego lento si nos fijamos en los minutos de los jóvenes del primer equipo en lo que va de temporada, se espera que pueda dar sus frutos en una segunda vuelta en la que las bajas en forma de lesión o de sanción repartirán muchos más minutos para todos.

Tras el año de las reformas que ha supuesto el 2021, el Pontevedra buscará en el 2022 hacer más grande su manta. El primer equipo está en la línea de cumplir objetivos, el filial entrenado por Luismi tampoco se encuentra lejos de poder tener un año exitoso y se ha mantenido en todo momento cerca de los puestos de cabeza en Preferente (actualmente es 3º a dos puntos del líder) y el Juvenil de División de Honor, pese a no ser capaz de sumar de tres en tres, se mantiene con opciones de lograr la permanencia en el primer nivel estatal del fútbol de formación a base de empates.