La salud mental, un derecho que necesita más recursos

Cristina Barral Diéguez
c. barral PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

Cuatro usuarios, este viernes, en el centro de rehabilitación psicosocial de la asociación Alba en Pontevedra
Cuatro usuarios, este viernes, en el centro de rehabilitación psicosocial de la asociación Alba en Pontevedra CAPOTILLO

La asociación Alba es la referencia en Pontevedra para enfermos con esquizofrenia y otros trastornos severos

09 oct 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Mañana se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, que este año ha elegido como lema Salud mental, un derecho necesario. Mañana puedes ser tú. En Pontevedra, Alba es la asociación de referencia desde su creación en 1997. El equipo de 15 profesionales que trabajan en el colectivo ultima los preparativos para, a partir del día 15, volver a la normalidad en un centro de rehabilitación psicosocial de Montecelo donde el covid obligó a alterar rutinas establecidas.

Lo recuerda el psicólogo Roberto Fernández Cordovés. «Cuando abrimos tras el confinamiento, en el centro había 10 usuarios al día, después 20 y en breve volveremos a los 50», si bien el personal sigue haciendo atención domiciliaria para medicamentos o comida. Aunque la pandemia pudo empeorar algún cuadro de ansiedad, estrés o depresión, en Alba están centrados en el trastorno mental severo y, específicamente, en la esquizofrenia. «La situación hizo que algunos fueran reacios a salir de casa y que perdieran la rutina. Estamos trabajando en eso», añade el psicólogo y director de Alba. La calidad del servicio es fundamental y la labor fue intensa y dura durante la peor fase del covid para cubrir las necesidades de usuarios y familias. Hubo trabajadores que en los momentos más complicados dejaron de ir a sus casas para no correr riesgos, recuerda.

El centro de rehabilitación, que tiene distintos talleres, cuenta con 50 plazas concertadas (60 de capacidad total). ¿Son suficientes? Nunca lo son, dicen los profesionales. Tampoco los siete pisos tutelados para enfermos mentales, seis financiados por el Sergas y uno por la asociación. «Siempre hacen falta más. Las 35 plazas están prácticamente siempre cubiertas», apunta Fernández Cordovés. ¿Cómo llegan los usuarios a Alba? Desde primaria, el hospital, las unidades de salud mental o por iniciativa propia o familiar, pero siempre bajo prescripción de un psiquiatra.