El salto al futuro de Iván y Anxo: «Están habituados a oír que no sirven para nada y aquí aprenden haciendo»

Cristina Barral Diéguez
cristina barral PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

Los tres alumnos del IES Montecelo de Pontevedra que brillaron en Galiciaskills 2021, Ismael Soto, Iván Darriba y Anxo Gabián, y su tutor, Eliseo Castro
Los tres alumnos del IES Montecelo de Pontevedra que brillaron en Galiciaskills 2021, Ismael Soto, Iván Darriba y Anxo Gabián, y su tutor, Eliseo Castro RAMON LEIRO

Tres alumnos de FP Básica del IES Montecelo de Pontevedra triunfan en su especialidad en Galiciaskills

08 oct 2021 . Actualizado a las 19:40 h.

Nuevo éxito del IES Montecelo de Pontevedra en Galiciaskills 2021, las llamadas olimpiadas de la FP en la comunidad. Tres alumnos del centro educativo que cursan FP Básica han demostrado sus destrezas y su buen hacer en sus especialidades. En el caso de Jardinería Paisajística, la competición se desarrolla por parejas porque tienen que construir un jardín en un máximo de ocho horas. Algo que es inviable de forma individual.

Los estudiantes del IES Montecelo Iván Darriba Bello y Anxo Gabián Vila se midieron a Luis Fernández Mera y David Carrera Lemos, que jugaban en casa, ya que la prueba se desarrolló en su centro educativo, el CIFP A Granxa de Ponteareas. La pareja de Pontevedra fue la mejor para el jurado y se llevó la medalla de oro por su jardín. El profesor Eliseo Castro, tutor en la competición, destaca que fue una prueba «muy exigente y muy física». Además de un trabajo bien hecho, cree que fue determinante la mentalidad y la motivación con la que la encararon Iván Darriba y Anxo Gabián, que cursan 2.º y son de Fornelos de Montes.

El docente cuenta que son dos chicos que no habían terminado la ESO, como sucede en la FP Básica, y que han encontrado en la jardinería algo que les gusta. Iván es hermano de Adrián, que había ganado una edición anterior de Galiciaskills y que hoy tiene «un puesto consolidado» en una empresa del sector. «Estos alumnos lo que quieren es terminar los estudios y ponerse a trabajar, no quieren seguir formándose. Encuentran una salida, tienen su oportunidad, algo que es mucho más difícil en un IES normal, donde todas las clases son en el aula, tienen que estar encerrados, son inquietos y todo es más complicado», expone Eliseo Castro.