Una lucha sin fin, así viven en Pontevedra madres de hijos con parálisis cerebral

Cristina Barral Diéguez
cristina barral PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

Dolores Recamán, Fátima Maravalhas, Carmen Verdeal y Bebi Blanco, madres de hijos con parálisis cerebral, este miércoles, en Amencer
Dolores Recamán, Fátima Maravalhas, Carmen Verdeal y Bebi Blanco, madres de hijos con parálisis cerebral, este miércoles, en Amencer CAPOTILLO

Para ellas el día mundial son todos. Les preocupa qué pasará cuando no estén

07 oct 2021 . Actualizado a las 16:47 h.

Este miércoles, como cada 6 de octubre, se conmemoró en Galicia el Día Mundial de la Parálisis Cerebral. En el centro de adultos de Lourizán, en Pontevedra, uno de los que gestiona la asociación Amencer-Aspace en la ciudad, los protagonistas fueron esta vez los padres de los usuarios o, mejor dicho, las madres. Ellas representan mejor que nadie la lucha sin fin de las familias cuando hay que hacer frente a un bebé que nace con parálisis cerebral. De eso saben mucho cuatro mujeres que ayer participaron en el acto que se celebró en el centro. Previamente, la trabajadora Mónica Ruibal explica que la conmemoración de este año va a ser sencilla, «una pequeña fiesta» porque hay mucha necesidad de compartir tras las frías imposiciones del covid. Queda claro cuando van llegando.

Bebi Blanco, madre de Marta, de 35 años, se acerca a su hija. «¡Con quién has peleado. Qué pelos!», le dice. Marta acaba de terminar su sesión de fisio y con toda la ternura del mundo besa a su madre en la cara. Es feliz «en el cole», como su madre sigue llamando al centro de día. Bebi y su marido, que son socios fundadores de Amencer, subrayan el papel que juegan los centros especializados. «Son fundamentales. Antes eran todo carreras, para el fisio, para el logopeda, para rehabilitación... Una locura total». A ella, al igual que al resto de madres, se le hace un nudo cuando se le pregunta cuál es su mayor preocupación.

«El día que faltemos», esa es la angustia compartida, el quién se va a hacer cargo de sus hijos porque es «una lucha tremenda». La residencia que se construye para personas con discapacidad en Pontevedra es «un balón de oxígeno»: «Algunos de los chavales ya no tienen padres».