1996: Un «traje hecho a la medida» para el coso de San Roque

Marcos Gago Otero
marcos gago PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

Plaza de toros de Pontevedra con su cubierta
Plaza de toros de Pontevedra con su cubierta OSCAR VíFER

La cubierta de la plaza de toros de Pontevedra cumple un cuarto de siglo. El coso taurino sufrió una profunda transformación, que permitió acrecentar su proyección social con conciertos y otras actividades

20 jul 2021 . Actualizado a las 20:18 h.

El revestimiento de la plaza de toros de Pontevedra fue «un traje hecho a la medida» para el coso de San Roque. Así lo definió años después el empresario José María Lastra, que se ocupó de la parte textil de la techumbre de la histórica plaza de toros. Pontevedra fue la segunda plaza en España en dotarse de una cubierta y hace ahora 25 años el coso de San Roque abrió sus puertas a la prensa para que se pudiese inmortalizar el avanzado estado de las obras. Y es que en apenas unos días, el 25 de julio, tocaba el primer compromiso taurino del año que, por la ocasión especial, se anticipó al día de Galicia. En aquella gala taurina triunfó el colombiano César Rincón, ante un recinto lleno hasta la bandera.

La obra fue relativamente rápida, pero también compleja. Hubo, además, que sortear las críticas de los que no veían bien cómo sería el resultado final de la emblemática plaza. En julio de 1996 el avanzado estado de los trabajos, a punto de rematar, acalló a muchos detractores. Hoy en día, una generación entera de pontevedreses ya no recuerda el coso sin su cubierta que, dicho sea de paso, ha reforzado la singularidad del edificio y ha propiciado que la plaza albergue mucho más que corridas de toros, sino también espectáculos musicales, actividades de todo tipo y una de sus citas más multitudinarias, superior quizás en público a cualquier otra: el torneo medieval de la Feira Franca.

La idea de cubrir la plaza de San Roque fue un empeño personal de su propietario, Eduardo Lozano, y del constructor y ganadero Victoriano del Río. Querían que esta plaza de toros se distinguiese de las demás en España y lograron el hito de su cubrición. Hubo dos frentes paralelos en la ejecución de los trabajos. Por un lado, estuvo la fabricación del textil y, por el otro, el montaje de la estructura. De la primera se ocupó Lastra, que había iniciado su aventura empresarial en arquitectura textil tras haber sido socio de Pedro Campos, con el que su firma todavía compartía fábrica en Cuntis en aquel momento. La estructura la asumió la ingeniería Fhecor, mientras que el diseño lo elaboró el madrileño José Romo.

Trabajo intenso

El reto era considerable. En cuestión de meses se fabricaron 4.700 metros cuadrados de poliéster recubierto de PVC y con un tratamiento de flúor, que servía para impedir se adhiriese la suciedad, «de manera que con riego o la misma lluvia se limpia», explicó en su momento a La Voz de Galicia el propio Lastra.

El ex deportista también recordó cómo se llevó a cabo aquella intervención. «La obra se hizo muy rápido. Me acuerdo que estuvimos ahí metidos hasta la última noche. El día 25 era la corrida y el 24 hasta las cuatro de la mañana estuvimos colocando la cubierta».

La techumbre textil se distribuyó en 24 módulos, cada uno de 28 metros de largo. La estructura rodea los 228 metros de perímetro del coso taurino. En el centro de la cubierta, se abre un anillo, de 16 metros de diámetro que, como explicó La Voz de Galicia hace 25 años, «permite la entrada del sol y asegura una buena ventilación». En el diseño de la techumbre del coso se llegó a valorar si cubrir también este espacio o dejarlo diáfano. Se analizaron dos o tres soluciones, incluida un cojín inflable gigante transparente, pero finalmente se optó por dejar este espacio abierto. Entre otras razones, intervenir en este punto encarecería los trabajos y requeriría un refuerzo de la estructura. Asimismo, también se abandonó una de las propuestas iniciales, que preveía que la estructura se apoyase sobre columnas. Se consiguió una fórmula que evitó la colocación de estos soportes y, de esta manera, se logró mantener una visión plena de toda la plaza desde cualquier punto del recinto, una decisión que el tiempo ha demostrado como acertada.

La instalación de la cubierta le otorgó a la plaza de toros de un nuevo apodo, La Bombonera, pero finalmente su diseño y funcionalidad acabó convenciendo a la mayoría de los aficionados. La asociación Amigos de Pontevedra premió ese mismo año a Eduardo Lozano, por modernizar la imagen del coso de San Roque y, de paso, contribuir a promover la imagen de Pontevedra.

Una plaza única en Galicia

La tradición taurina en la ciudad del Lérez viene de lejos y a finales del siglo XIX Pontevedra celebraba corridas en una plaza de madera. En 1899 comenzaron los trabajos para poder hacer una estructura más permanente y el actual edificio de piedra se inauguró en agosto de 1900.