Más palos de ciego

PONTEVEDRA CIUDAD

El recinto ferial de Pontevedra centraliza la vacunación contra el covid en la ciudad
El recinto ferial de Pontevedra centraliza la vacunación contra el covid en la ciudad ADRIÁN BAULDE

La Xunta recarga a los concellos y al ocio nocturno con labores impropias de vigilancia mientras el PP se lleva su congreso regional fuera de Pontevedra

14 jul 2021 . Actualizado a las 09:57 h.

Persiste la sensación de que la gestión de esta larga pandemia sigue siendo una suma y sigue de palos de ciego. De hecho, se ha agravado más con esta quinta ola en la que definitivamente nos hemos atrapado y que tiene a la ciudad de Pontevedra y a cada vez más concellos del área sanitaria, en números cada vez más inquietantes.

Tanto el Gobierno central como las comunidades autónomas, de modo particular la Xunta, por encontrarnos en Galicia, han evidenciado un rumbo errático en las decisiones adoptadas a lo largo de estos casi 17 meses. Esta semana el Gobierno gallego ha llegado al colmo con medidas que supuran más improvisación que meditación. Utilizando una estrategia escapista que no es nueva en la política de los gabinetes de Alberto Núñez Feijoo. La fórmula es sencilla: arrojar más responsabilidades sobre las ya sobrecargadas espaldas de los concellos. Eso es puro escapismo. Seguir castigando al sector de la hostelería con recortes de aforos y actividad pese a estar comprobado que ni es el foco ni el ventilador del disparo de contagios y casos activos. Y, de modo particular, endilgar, de nuevo, labores de vigilancia «policial» al sector del ocio nocturno. Todo un despropósito que, sin embargo, una mayoría de empresarios acepta a regañadientes. Siempre mejor que el cierre total. Aunque ya veremos si compensa.

Balones a córner

La comparecencia del conselleiro de Sanidade del pasado miércoles fue un compendio de cómo enviar balones a córner. Julio García Comesaña salió con el discurso de la «estrategia triple» con la que, pretendidamente, la Xunta espera acotar el incesante incremento de contagios y casos activos de coronavirus. Las tres patas del plan son: ahogar los botellones mediante el precinto de los lugares de celebración; obligar al ocio nocturno a exigir certificado de vacunación o PCR negativa a sus clientes, y, finalmente, aumentar los cribados entre la mocedad. Cualquier observador cae en la cuenta de que la Xunta se desprende de responsabilidades directas y le carga el mochuelo a los ayuntamientos y a los empresarios del ocio nocturno. Y la realización de cribados entre la juventud, que es competencia exclusiva del Sergas, se limita a una apelación a la responsabilidad, pretendiendo obviar el manifiesto fracaso de llamamientos anteriores, evidenciado en un porcentaje muy alto de incomparecencias. En el más puro sinsentido, la Xunta sobrecarga a los concellos y sus respectivas policías locales con el precinto de plazas, parques (y playas, en el caso de municipios del litoral), para impedir los «botellones» que… ¡ya estaban prohibidos! Por la ley gallega de sanidad pública, vigente desde febrero.