El Fogar do Santiso mete los pies en la playa de Lapamán

Juan María Capeáns Garrido
Juan Capeáns SANTIAGO

PONTEVEDRA CIUDAD

XOAN A. SOLER

El proyecto nacido en un galpón de Teo hace 25 años extiende su filosofía a un idílico chiringuito de la ría pontevedresa

10 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El Fogar do Santiso va a cambiar metafóricamente las botas de goma para sachar las fincas de Teo por las sandalias y la arena de Lapamán, en Bueu. En rigor no sustituye nada, porque el chiringuito que han empezado a gestionar en la idílica playa de la ría de Pontevedra se incorpora de manera permanente —también en invierno— a la lista de negocios que han ido abriendo en sus 25 años de historia, desde que el fundador, Xosé Santiso, quiso recuperar la esencia rural y las tradiciones de Galicia desde un modesto negocio hostelero en la parroquia de Luou.

Cuando el druida de las queimadas y la gaita falleció a finales del 2019 su hijo Jose ya había iniciado una expansión que trasciende a los locales de Oleiros, Allariz y Santiago, que fue abriendo por este orden en los últimos años, además de lanzar a la carretera por toda Galicia su camión-restaurante para eventos especiales. Paralelamente ha ido desarrollando un proyecto de agricultura ecológica que también ha dado el salto de las leiras a las oficinas, porque con su equipo ya está haciendo labores de consultoría para otros emprendedores que aspiran a darle un vuelco al campo gallego aprovechando los fondos europeos que llegarán antes o después.

Asuntos muy interesantes y serios de los que seguro que no se hablará en su nuevo establecimiento, que ya ha abierto sus puertas discretamente para ir rodando la cocina y para acabar algunos cambios estructurales en la terraza y detalles de la decoración. Entre otras sorpresas, los que se acerquen a Lapamán a partir de la próxima semana descubrirán un llamativo mural que está acabando de pintar el equipo de Cestola na Cachola, los artistas que están coloreando las paredes y medianeras de toda Galicia y que destacan por sus homenajes a las mujeres rurales. Esta vez el guiño irá para las mariscadoras de la ría de Aldán.

La elección del emplazamiento no es casual. Lapamán, que destaca por la intensa vegetación que por las tardes ofrece agradables sombras, se encuentra ubicada entre Marín y Bueu, y a un cuarto de hora de Pontevedra por una vía de alta capacidad. La oportunidad de coger las riendas del que fuera Bar Lino pasó por delante y todo encajó en la filosofía Santiso, que busca espacios singulares para asentar sus proyectos. Pero la relación con la comarca viene de atrás, porque toda la mercancía del mar que se sirve en sus restaurantes procede de las lonjas de Aldán o de Bueu, con Lira y Fisterra en la reserva por si la ría pontevedresa pincha.

La carta seguirá la senda ecológica abierta en los últimos años, con productos muy vinculados a la tierra y con una cocina de brasas que se va a adaptar a su nuevo emplazamiento, con más peso de los pescados y los mariscos, manteniendo los precios habituales. También habrá servicio de recogida para comer con los pies en arena.