Martín Diz, el descaro del canterano del Pontevedra CF entre veteranos

Nieves D. Amil
nieves d. amil PONTEVEDRA / LA VO

PONTEVEDRA CIUDAD

RAMON LEIRO

Reconoce que Luisito marcó un antes y después en su formación

25 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Martín Diz es el nombre propio de la salvación del Pontevedra CF. Lejos de los focos que acaparan los goleadores, el canterano deslumbró con el juego y las asistencias, fue el revulsivo del partido en la media hora que estuvo sobre el césped de Pasarón. Luisito le pidió descaro y él fue el más descarado. Antes de entrar en el campo por Pitu, el técnico le pidió que jugase hacia delante porque, como dijo en rueda de prensa «ten unha velocidad e un cambio de ritmo que é mortal». Apostó por él cuando vio que el lateral «estaba afloxando». Martín reconoce que escuchó gritos de ánimo desde la grada, que fueron como gasolina para él. La afición, cabreada por momentos por el devenir del equipo este año, mimó al canterano en cada toque.

El primer contacto con el balón por una banda derecha que hizo suya dio el pase a Jorge Fernández, que primero intentó buscar a Rufo, pero que finalmente tiró a puerta. Y en el tercero, se repitió la jugada con el balón en los pies a Álex González. «Al final hacía falta una pizca suerte», explica Martín Diz, que ayer aprovechó para reflexionar sobre los últimos 90 minutos. «Ahora es cuando mejor me encontraba, si tuviésemos más tiempo lucharía por algo más bonito», apunta el canterano, que reconoce que agradece la confianza a Luisito.

El técnico aseguró tras el partido que necesitaría un año entero de entrenamiento con él. «Tiene toda la razón, sin menospreciar el trabajo del resto. Desde que llegó, mejoré en movimientos, cogí confianza y estoy a muy buen nivel», subraya Martín Diz, quien ahora cree que «puedo tener un hueco aquí». Cree, además, que «todos le debemos mucho a Luisito. Con él notamos un cambio de ritmo en los entrenamientos que se notó en el campo. Luego nos pudo ir mejor o pero, pero hubo ese cambio». Al canterano le gustaría continuar en el Pontevedra, aunque todavía no se ha sentado a hablar con el equipo. Asegura que la confianza que ha ganado sobre el terreno de juego quiere que se siga agrandando en la casa granate. «Yo siempre dije que este es como mi club de toda la vida, le estoy agradecidísimo», subraya. Este año le ha tocado pelear en punta con Charles y Rufo.

No tuvo mucho hueco, pero las veces que dispuso de minutos sorprendió por su desparpajo. Ese «máster» que ha supuesto la temporada para el canterano le ha llevado a conocer sus límites. «Llevas todo el año jugando muy poco y con los resultados tan duros, te sientes mal por tu situación y por la del equipo», reconoce Diz, que después de ver que se salvaba la categoría, se siete aliviado. No puede decir que esté contento, sino aliviado. «Teníamos una presión muy grande, después de lo que nos pasó en Gijón y ante el Lealtad, necesitábamos que se acabase ya la liga», indica. Diz lamenta que el objetivo inicial del equipo quedase en el camino hace semanas y mantener la categoría era una obligación, «no se puede ver como un logro». El canterano se centrará en sus estudios antes de pensar en el próximo año.