El Pontevedra se apunta a la ruleta rusa tras encajar un empate en el 90

Pablo Penedo Vázquez
pablo penedo REDACCIÓN / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

Los de Luisito fueron incapaces de defender un 0-2 ante un Lealtad que con el 2-2 final, culminado de chilena, consumó su descenso

16 may 2021 . Actualizado a las 22:19 h.

¡Menudo carajal en el que se ha metido el Pontevedra! Con un calendario final que invitaba a pensar en un plácido adiós a una temporada para mejor olvidar, el conjunto de Luisito se ve abocado a ganarle al Real Oviedo B en Pasarón el próximo domingo, en la última jornada de la fase de permanencia de la última edición de la Segunda B, si no quiere verse en la Tercera División la próxima temporada. Un posible descenso de golpe de dos categorías tras dejarse 4 puntos ante dos rivales sin opciones reales de evitar sus dramas particulares. El Sporting de Gijón B, con un 1-2 la semana pasada en Pasarón. Y a primera hora de la tarde de este domingo, un Lealtad que echó el resto cuando se vio 0-2 en el marcador en el minuto 61 de juego, sabedor de que solo un triunfo lo podría mantener con un hilo de vida de cara a la jornada final. El 2-2 definitivo en el Campo de Les Caleyes de Villaviciosa, con gol de chilena encajado en el minuto 90, es un duro golpe clasificatorio, pero también y sobre todo anímico para un Pontevedra que se ha dejado arrastrar hasta el borde del abismo.

Finalmente Charles no jugó, aquejado de unas molestias. Pero su compañero de fatigas en la punta del ataque granate, Rufo, pareció recurso suficiente junto a sus habituales escuderos de segunda línea para reventar el cerrojo de su anfitrión asturiano, como así resultó. Con lo que no contaba nadie, vista la actuación del Lealtad en su visita a Pasarón, es que este fuese capaz de perforar la portería lerazana; y dos veces. Aún con el sorprendente ataque de entrenador que le dio a Luisito colocando a Xisco Campos en el lateral derecho con dos zagueros de banda en el banquillo.

Se lo jugaba todo el Lealtad y eso y su condición de local sacaron la que parece debía de ser la versión más afilada del cuadro asturiano en unos primeros 20 minutos de posesión alterna y aproximaciones a los dos extremos del campo. Una fase inicial en la que el Pontevedra asustó primero, en el minuto 2, con Rufo forzando el primer córner en un remate entre una maraña de defensores al borde del área chica.

El Lealtad contestó casi de inmediato. Sin más mérito en este caso que el del don de la oportunidad de un Zabaleta al que una mala salida de balón granate le regaló el cuero en la frontal del área de Cortés. Pol Bueso interceptó el disparo con la mano, lo que le valdría la amarilla y generó una falta peligrosa que Iriondo ejecutó con un disparo de fogueo al aire.

El duelo entró en su siguiente fase en el minuto 22. Una falta peligrosa en las cercanías del área grande del Pontevedra se convirtió en una rauda transición conducida por Oier Calvillo. Su pase filtrado a Jorge Fernández lo manufacturó el mediapunta desde la frontera lateral derecha del rectángulo mayor de los dominios del portero local en forma de asistencia a Rufo. Con un toque magistral con el interior de su pierna izquierda, el punta lerezano cruzó el balón en el corazón del área para subir el 0-1.

El tanto dio alas al Pontevedra CF, que no dejó de ganar posesión y terreno y que solo cinco minutos después del zarpazo de Rufo acarició el segundo, con Churre conectando un balón colgado en una falta a la altura del punto de penalti, desviado por poco fuera del marco defendido por Mateusz. El bombeo del cuero en faltas en tres cuartos de campo se convirtió en el mayor argumento gallego hasta el descanso, con un equipo, el de Luisito, muy cómodo pero de verticalidad en retroceso ante un Lealtad que solo apuntó en su haber un lejano pero potente y centrado disparo de Sandoval, que obligó a Cortés a estrenarse en el minuto 43.

A la vuelta del descanso, Gabri reactivó a la zaga visitante y su portero con un latigazo por línea de fondo en una gran jugada personal en el 47. Álex González devolvería la moneda solo cuatro minutos después finalizando una contra con un misil cruzado en el área que Mateusz mandó a córner. Fue la antesala del 0-2. Un centro en el minuto 61 de Jorge Fernández a Rufo. El punta estrelló el balón en el segundo palo y Oier Calvillo lo mandó al interior de la portería local percutiendo el rebote del cuero.

La cosa parecía hecha para el Pontevedra. Luisito incluso se permitió cambiar a uno de sus mejores hombres, Jorge Fernández, dando entrada a Iñaki. Pero solo un minuto después, en el 66, Gabri protagonizaría la primera secuencia de la pesadilla granate que se empezaba a rodar sobre el césped de Les Caleyes. Rubricando el 1-2 con el remate de una falta lateral que botó en el centro del área de Cortés, con el delantero centro asturiano aprovechando el fallo de su marca, Xisco Campos.