El «efecto compost»: Pontevedra envía cien toneladas menos al mes a Sogama

Serxio Barral Álvarez
Serxio Barral PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

Recogida de contenedores marrones del plan Composta en el centro de Pontevedra
Recogida de contenedores marrones del plan Composta en el centro de Pontevedra CONCELLO DE PONTEVEDRA

El despliegue del contenedor marrón dejó la cifra más baja de la historia

17 may 2021 . Actualizado a las 10:30 h.

Pontevedra inició en el verano del año pasado el despliegue del sistema de compostaje en el casco urbano, el plan Composta. El sistema reservado para las calles más céntricas -separación de residuos orgánicos en el domicilio, llave electrónica para abrir el contenedor, recogida por parte de la empresa concesionaria y tratamiento en una planta fuera de Pontevedra- se sumó a los composteros comunitarios instalados en los barrios y al sistema para las viviendas del rural, basado en el compostaje doméstico.

Hace unos meses, el concejal responsable de Residuos, Raimundo González Carballo (BNG), explicaba gráficamente que el sistema de compostaje ya cogió «velocidade de cruceiro». Los datos corroboran tal afirmación: el 2020 ya es el año en el que Pontevedra envió menos residuos a Sogama. Concretamente se pasó de 29.478 toneladas en el 2019 a 28.282. Es decir, casi 1.200 toneladas menos. O lo que es lo mismo, 100 al mes.

Hay que subrayar que la primera experiencia de compostaje en Pontevedra es relativamente reciente, del verano del 2016. Fue entonces cuando se instalaron los primeros centros de compostaje comunitario en el barrio de Monte Porreiro. A partir de ahí la red fue creciendo a otras zonas -Campolongo, San Blas, A Parda, Valdecorvos...- pero la cifra de envíos a Sogama se obstinaba en seguir creciendo. 29.533 toneladas en aquel 2016, 29.627 al año siguiente, 29.719 en el 2018, 29.478 en el 2019.

En el 2020 por fin se logró invertir la tendencia. Y esto solo es el principio, se subraya desde el Concello, ya que el plan Composta apenas funcionó medio año en el 2020 y desde el pasado marzo se amplió a 30 calles más. Hoy, cualquier vecino del casco urbano tiene un centro de compostaje comunitario o un contenedor marrón a menos de 150 metros de su domicilio. Eso lleva a pensar que el balance de este 2021 será todavía más satisfactorio que el del año pasado, y los envíos a Sogama se reduzcan todavía más. Es el «efecto compost».

El reto ahora es consolidar esa tendencia, algo que tiene que venir de la mano del nuevo contrato del servicio de recogida y gestión de residuos, que el Concello espera tramitar este mismo año. Será la nueva empresa la que asumirá las campañas de concienciación para captar nuevos domicilios que se sumen al plan Composta, así como completar el despliegue de composteros individuales en el rural, un proceso que sufrió un duro retroceso a causa de la pandemia.

Y el nuevo contrato también ha de traer la respuesta a una pregunta en el aire desde hace años: ¿tendrá Pontevedra su propia planta de compost?

La recogida selectiva, en cifras de récord, sobre todos los envases

Otro factor que influye también en el descenso de envíos a Sogama es el que se refiere a la recogida selectiva de papel y cartón, vidrio y envases ligeros. Cada uno de los tres tipos de residuos superaron el año pasado con claridad el millón de kilos (un millar de toneladas).

Desde el Concello se considera «especialmente significativo» el dato de la recogida selectivas de envases ligeros (contenedor amarillo), que en el 2020 alcanzó la cifra de 1.115 toneladas. Esto supone doblar la cifra de hace una década (579 toneladas) y un incremento del 36 % en dos años (768 toneladas en el 2018).