ÚLTIMAS HORAS - BLACK DAYS -
Suscríbete 1 año con el 50% de descuento
Quiero la oferta

En el filo de la navaja

PONTEVEDRA CIUDAD

Un medidor de dióxido de carbono en el restaurante Casa Román, de Pontevedra
Un medidor de dióxido de carbono en el restaurante Casa Román, de Pontevedra CAPOTILLO

El retraso del toque de queda, se agradece. Los alivios en la hostelería son mediocres y mejorables. Pero persiste la sombra de un nuevo cierre

18 abr 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Es una situación chocante que bordea la contradicción. Desde el viernes hemos estrenado alivios notables para la vida cotidiana y el ocio como la hora más de vida en el exterior antes de recluirnos en nuestros domicilios y la ampliación de horarios para cenas. Aunque solo en restaurantes. Pero en cambio, la tasa de incidencia por el aumento de contagios sigue creciendo, lenta pero inexorablemente. Tanto en la ciudad de Pontevedra como, sobre todo, en algunas localidades de O Salnés.

Ahí está el caso de O Grove, perimetrado y con la hostelería cerrada a cal y canto. Ahí están también otros concellos del entorno de la capital, como Marín, Sanxenxo, Soutomaior o Vilaboa que figuran entre los quince pontevedreses que militan en el nivel medio de restricciones a partir del lunes. Y que, en virtud de su evolución, podrían evitar, pero también adentrarse en restricciones mayores.

La Xunta, siempre bajo el escudo del comité clínico, adoptó medidas de distensión para la mayoría de los municipios de la comunidad en base a la mejoría que presentábamos. Máxime en comparación con otras autonomías cercanas e incluso con Portugal que mantienen datos epidemiológicos peores. Pero al mismo tiempo, se cierne la sombra creciente del incremento sostenido de contagios que, ojalá, no devenga en la temida cuarta ola, avisada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).