El Pontevedra salva un valioso punto en el campo del Sporting B (1-1)

Antonio Garrido Viñas
antonio garrido VILAGARCÍA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

Aurelio Flórez

Un tanto de penalti de Charles le dio el empate a los granates

12 abr 2021 . Actualizado a las 15:04 h.

El valor del punto que el Pontevedra consiguió en el campo del Sporting B es de esas cosas que se valoran, o minusvaloran, con el tiempo. Si la cosecha es buena o mala se sabrá dentro de unas semanas. Eso sí, a tenor de lo visto en los campos del Mareo, deberíamos contar que está entre lo razonable. Porque ni el cuadro granate, ayer de celeste, ni el asturiano probablemente cuando analicen el encuentro se quedarán muy insatisfechos con lo que ha ocurrido. Podríamos contar que cada equipo tuvo sus opciones claras en cada mitad y, seguramente, no mentiríamos

La puesta en acción del Sporting B es algo que Luisito seguro que envidió y que le encantaría que copiara su equipo en su próximo encuentro Pasarón. A los cincuenta segundos, Pablo García ya dio el primer susto con un pase de la muerte al que no llegó Koné; y a los dos minutos fue Lucas el que asustó al banquillo granate. Lo asustó por poco tiempo, porque habría más. Poco después fue Koné el que se encargó de recordar a la zaga visitante que el partido era importante. Iban apenas cinco minutos y parecía que la victoria le interesaba exclusivamente a uno de los contendientes, porque del otro no había noticias.

Y tardó algo más en haberlas. Hasta el minuto nueve no se estiró el Pontevedra. Tampoco es que fuera una exhibición ofensiva. Apenas, un saque de esquina, pero lo suficiente para que sus seguidores entendieran que la portería local también estaba ente sus objetivos. Poco después, Charles intentó engañar al árbitro -o al menos así lo entendió el trencilla- con un amago de penalti que quedó en reprimenda y tarjeta amarilla. Más tarde se tomaría su venganza el granate

Tra ese primer arreón local, el juego se tranquilizó. Los dos equipos intentaron imponer su presión alta. Y el partido se convirtió en una sucesión de errores. Todo el mundo jugaba a la tómbola para ver si le tocaba el premio gordo de un robo en zona peligrosa, pero eso nunca llegó a ocurrir.

Sí es verdad que esas aproximaciones peligrosas del Sporting B por el área del Pontevedra desaparecieron tras ese arreón inicial. Pero también lo es que eso no aparejó un asedio de los granates (ayer celestes) a la meta local. De hecho, fue Pelayo quien tuvo un ocasión muy clara en un saque de esquina. Quiso meter el gol del año, rematando de espuela, y ser quedó en un huy.

Poco después llegó una de las ocasiones más claras del Pontevedra en todo el partido. Fue en una incursión por la banda izquierda. Llegó el centro de Zabaleta y Charles demostró toda su categoría adelantándose al defensa en el primer palo. Hace unos años es probable que hubiera llego un momento antes. El momento suficiente para girar un pelín más la cabeza y mandar el esférico a la red. Pero este Charles es el que llega una décima de segundo tarde en el 38 de la primera parte y se saca de la chistera un penalti poco después.

El penalti llegaría en la segunda parte. Antes, cuando estaba a punto de acabar la primera, apareció un contragolpe de libro del conjunto loca. Una contra de enseñar a los chavales, que guio Gaspar, que quedó en los pies de Pablo García y que acabó en Koné, teniendo el tiempo suficiente como para acomodarse el balón y ponerlo lejos del potero del Pontevedra. No hubo tiempo ni ara sacar de centro.

El gol, al contrario de lo que suele suceder, parece que le vino bien al Pontevedra, que se dio cuenta de que hay que acelerar en este tipo de encuentros, porque todo el mundo quiera ganar por la cortedad de la competición.