«A Pontevedra venimos curtidos y preparados»

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

CAPOTILLO

«Faltan todavía muchos medios», reconoce el secretario provincial de la Unión Federal de Policía (UFP)

11 abr 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

«Es la típica pregunta que nos hace el psicólogo siempre en la policía». Quien en su adolescencia se crio en Carabanchel, y reconoce que «eramos malos. Iba a las manifestaciones de Educación y gritabas: ¡¿Esos de marrón de qué colegio son?!», es, hoy en día, a punto de cumplir medio siglo, el secretario provincial en Pontevedra de la Unión Federal de Policía (UFP). «Creo que todo el mundo tiene algún familiar que es policía o guardia civil», sostiene antes de recordar que, en su caso concreto, fue «un primo que ya está jubilado, que era inspector y estaba en los helicópteros en Madrid» quien le metió el gusanillo dentro de ser policía nacional, mientras que «un hermano mayor, que está en activo, es sargento en la policía municipal de Madrid. Elegí la Policía Nacional, por lo que espero que mi hermano no lo tenga en cuenta», sostiene Carlos Rodríguez Losada

Concluido el curso en la Academia de Ávila, sus primeros destinos fueron en Cataluña: dos meses en el aeropuerto de El Prat y, posteriormente, en la Comisaría de Ciutat Vella, «en el barrio chino de Barcelona. Una comisaría bastante conflictiva, donde trabajábamos mucho y donde, también, aprendí mucho. Decían los veteranos que era la escuela real de la policía. Para mí fueron los mejores años que he pasado en la Policía Nacional. A Pontevedra venimos curtidos y preparados».

Antes de recalar en Pontevedra confiesa que, aunque sus orígenes se encuentran en un pueblo de Ourense, su intención era la de quedarse en Madrid, donde recaló en la Comisaría de Vallecas, por entonces, «bastante conflictiva, también. Hay unos poblados muy conocidos, como las Barranquillas donde se mueve mucha droga». Sin embargo, al cabo de unos tres años, su mujer, que es oriunda de Pontevedra, le convenció para venirse.

Acostumbrado a las grandes ciudades, Rodríguez Losada pasó a integrarse en la plantilla de Vigo, si bien, debido a los sueldos que percibían entonces, decidió comprar su vivienda en la ciudad del Lérez. Los continuos desplazamientos lo terminaron por convencer y solicitó un cambio de destino a la capital provincial, donde ya lleva doce años. Confiesa que a lo largo de su carrera ha vivido momentos duros -«siempre hay follones, siempre hay historias, pero no lo cuentas porque para qué te vas a llevar esta problemática a la familia. Es como en todas las profesiones»-, pero que se compensan con el hecho de que «tengo amigos en muchos sitios de España. En Barcelona nos juntamos compañeros de todas partes de España y éramos como una piña».

En cuanto a su labor sindical en la Unión Federal de Policía, apunta que sus primeros coqueteos los tuvo en Madrid, aunque no sería hasta que hizo amistad con Agustín Vigo que decidió involucrarse por completo. «Es la tercera vez que me eligen secretario provincial y no sé por qué», afirma, al tiempo que deja claro que lo que le motiva es que «siempre he escuchado que tenemos unos derechos y unas obligaciones. Intento hacer mis obligaciones y conseguir mis derechos, pero la Administración no ejerce su obligación, pero sí te quita derechos».

«Somos los representantes de los compañeros», remarca, al tiempo que recuerda que aún quedan mucho por conseguir. En este punto, pone el ejemplo de un obrero a quien su empresa dota de todos los medios de seguridad en materia de riesgos laborales, pero «en Ávila te daban un uniforme, una pistola y una defensa. Y nada más. Con el tiempo hemos conseguido que se nos dote de chalecos antibalas y, aunque queda mucha gente sin ellos, se están consiguiendo. Faltan todavía muchos medios».

Otra de las demandas históricas de la UFP para la provincia es la relativa a que se cubran las vacantes en las distintas comisarías porque «la gente se jubila. Hay muchas personas que quieren venir y no sacan las plazas suficientes», al tiempo que subraya que se ha conseguido dar un paso adelante en la dignificación de los salarios del cuerpo. «Lo que no se puede entender es que hagas un mismo servicio, tengas, incluso, más competencias y cobres menos que una policía autonómica», incide, al tiempo que demanda que la Dirección General ofrezca más posibilidades de formación, sobre todo en delitos telemáticos y tecnológicos, a los agentes.

En el caso concreto de la ciudad de Pontevedra, Carlos Rodríguez insiste en la necesidad de dotarla de una Unidad de Prevención y Reacción (UPR) -«si Lugo la acaba de conseguir, no entiendo por qué Pontevedra no», critica-, así como lamenta que la capital disponga de una Comisaría más propia del siglo XX que del XXI. «Está encajonada, anticuada y no es operativa. Están haciendo parches. Hoy arreglan una cosa y mañana otra, pero eso no vale para una policía que quiere ser moderna», concluye.