Las cofradías de la comarca de Pontevedra necesitan casi 20 millones de semilla de almeja

Marcos Gago Otero
marcos gago PONTEVEDRA / AGENCIA

PONTEVEDRA CIUDAD

RAMON LEIRO

Las tres del fondo de la ría buscan cría de babosa y el pósito de Vilaboa de japónica

09 abr 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La recuperación de los bancos marisqueos de almeja en las Rías Baixas, tras las grandes mortandades provocadas por la caída de la salinidad por lluvias el pasado invierno, requerirá de un extenso trabajo de siembra de semilla de varias especies de bivalvo. Solo entre cuatro cofradías del entorno próximo a la ciudad de Pontevedra, se estima que podrían ser necesarias cerca de veinte millones de semilla de almeja. Las cofradías han solicitado la financiación de estas siembras a la Consellería do Mar, dentro de los planes anuales de regeneración de bancos dañados por circunstancias como las que este año azotaron las playas. El problema añadido es que no hay dónde conseguir una cantidad tan grande de cría del almeja en Galicia, ya que hay otros pósitos que también afrontan la necesidad de sembrar también sus arenales.

En la ría de Pontevedra, las cofradías de San Telmo, Raxó y Lourizán, atienden cada una sus propios bancos, aunque se unen en un plan conjunto de explotación y venden de forma común en la lonja de Campelo. Los temporales que provocaron el exceso de agua dulce a la ría como consecuencia de la caída de la salinidad tuvieron distinta repercusión según la ubicación de cada banco. El canal del río, el más afectado por la crecida del Lérez, es estéril en gran parte de su extensión por la cantidad de basura -ramas y hojas- y lodos acumulados en el fondo marino. El río está pendiente de un dragado desde hace más de diez años que sigue dilatándose en los despachos en Santiago para desesperación de las cofradías implicadas.

Pendientes de los plazos

La solución provisional es hacer más productivos otros bancos. La japónica, la especie todoterreno por así decirlo de las almejas, logró capear bastante bien los temporales de este invierno. Aunque hubo mortandad, fue bastante limitada y las cofradías confían en que con el propio recurso existente en la ría se pueda recuperar.