Adiós a la pintora pontevedresa Carmen Domínguez Vaz

La artista del color y de la luz, que expuso sus obras por primera vez en 1983, murió en Madrid a los 70 años


Pontevedra / La Voz

La pintora Carmen Domínguez Vaz, la artista de la luz y el color que llevó el nombre de su Pontevedra natal a salas de exposición y eventos artísticos de toda España y al extranjero, falleció ayer a los 70 años en Madrid, ciudad donde residía en los últimos años. Con su marcha, se va también una de las artistas más consolidadas del escenario artístico de la ciudad del Lérez y un referente en el mundo de la pintura. Queda su legado, representado por una amplia variedad de trabajos donde Carmen Domínguez exhibía su habilidad para reflejar la luz y el color con múltiples texturas y en diversos temas.

Carmen Domínguez, hermana de Miguel Domínguez y tía del concejal Rafa Domínguez, comenzó su trayectoria artística de cara al público en 1983 en Pontevedra y en esa primera presentación ante sus vecinos, la apadrinó una de las grandes firmas de la pintura gallega: Laxeiro. Enseguida empezó a cosechar éxitos y a exponer en distintas ciudades de Galicia. En 1984, por ejemplo, ya expone en la Bienal de Pontevedra. Sus obras cruzan el Atlántico y se exponen en Buenos Aires y Montevideo. Uno de sus cuadros se exhibió en la Expo 92 de Sevilla, en la representación gallega del Quinto Centenario de la llegada de Cristóbal Colón a América. La calidad de sus trabajos y la evolución de su producción artística suscitó gran interés en el mundo artístico español. Hay obras suyas en el Museo de Pontevedra, las Diputaciones de Pontevedra y Lugo; la Pinacoteca de Granada; los Concellos de Baiona y A Coruña, el Museo del Dibujo en Buenos Aires, el Casino Atlántico en Las Palmas y en las colecciones de diversas entidades privadas.

«Trabajo como un científico, que inventa unas píldoras y se las toma para comprobar sus efectos sobre uno mismo». Así explicaba su método de trabajo en una entrevista concedida a La Voz de Galicia en el 2013, con motivo de su exposición de Outonos Galegos en Lalín. Esta muestra fue el resultado de seis años de investigación constante, lo que certifica la pasión y la precisión con la que Carmen Domínguez realizaba sus obras. Ella misma definía en aquel entonces su trayectoria pictórica: «Nos hemos liberado de muchas servidumbres, me considero pintora independiente, que se monta sus propias elucubraciones, a su aire».

El primer estudio de Carmen Domínguez estuvo en su propia casa, fue allí donde uno de sus hijos, Kike, empezó también a interesarse por la pintura y los dos, madre e hijo, realizaron exposiciones conjuntas como la que se llevó a cabo en la sala Nauta, en Sanxenxo, en el 2012. En esa ocasión, comentó sobre su selección temática y metodología: «Creo en la belleza y estamos rodeados de ella; solo hay que pararse a mirarla, debemos caminar más despacio y darnos cuenta de lo que tenemos de una manera gratuita a nuestro alrededor. Estas puestas de sol, estos amaneceres, esa brisa que mueve las hojas, ha conseguido una armonía espléndida; eso quiero transmitir». Y visto el éxito de sus exposiciones, no hay duda de que lo logró. «El arte es ante todo curiosidad, inquietud, esfuerzo, muchas horas de soledad y un no dejar de mirar al mundo; para mí es la forma que he escogido para vivir».

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