El adiós del garaje que vio pasar los primeros coches de Pontevedra

Costa Giráldez se convertirá en un supermercado de la cadena Gadis tras 70 años en el corazón de la ciudad


Pontevedra / La Voz

Un Renault con ruedas de radios y llantas de madera con la matricula PO-2 fue uno de los primeros coches que pasó por el garaje Costa Giráldez de Pontevedra. Y es que este aparcamiento y gasolinera de Benito Corbal fue testigo del crecimiento de la ciudad desde que en 1951 Valentín Costa Giráldez y Noemia Giráldez pusieron la primera piedra de un negocio que está a punto de decir adiós. El año en el que cumple 70 inviernos cerrará sus puertas y se llevará consigo cientos de historias. Gadis lo convertirá en un gran supermercado. La familia lo puso en marcha a mediados del siglo XX y con su jubilación, fueron sus hijos los que tomaron las riendas de la empresa, que siguió manteniendo la misma esencia durante décadas. Era un aparcamiento, un taller, y una gasolinera que estuvo en funcionamiento hasta finales del 2017. La familia ha querido recuperar estos días un antiguo surtidor de gasoil que empleaban en los cincuenta para agradecer el apoyo de sus clientes y despedirse de ellos. «Todos los momentos que hemos vivido han tenido una pincelada de esplendor, el discurrir de esta empresa se podía comparar con las etapas de la vida de las personas, ninguna es igual y de todas ellas guardamos buenos recuerdos, aunque es cierto que en la vida hay que superar dificultades y afrontar nuevos retos», explican desde la familia, que ahora empieza una nueva etapa después de haber sido uno de los primeros garajes de la ciudad.

Hasta ahora estaba en manos de la tercera generación de la familia. Los nietos de Valentín Costa y Noemia Giráldez dirigían la empresa y aunque todos han estudiado una carrera y tienen otros trabajos, han estado involucrados en el negocio «asumiendo la responsabilidad que nos inculcaron nuestros padres y nuestros abuelos», explican. Y es lógico, han crecido entre surtidores y coches, viendo como sus progenitores peleaban por mantener un aparcamiento que apenas ha tenido cambios en estos 70 años de historia. «Tanto la gasolinera como el garaje se han ido adaptando a los tiempos y las reformas siempre se han centrado en la seguridad y el mantenimiento», apuntan. Eso sí, por sus instalaciones vieron pasar los primeros coches de Pontevedra, desde Rolls-Royce, los vehículo más lujosos de la época, a los populares Seat 600. Y es que el aparcamiento era mucho más que eso, tenía la gasolinera, pero pronto empezó a dar otro tipo de servicios para el mantenimiento de los coches, una máquina para lavarlos o una báscula para pesar camiones de gran tonelaje, además de una máquina de vapor o una tienda de accesorios.

Durante su historia ha recibido decenas de ofertas, pero no fue hasta el 2020 cuando los propietarios barajaron la posibilidad real de cerrar Costa Giráldez, que pronto se convertirá en un supermercado. «Nosotros no hemos hablado en ningún momento de venta, alquiler u otras posibilidades, lo que sí hemos hecho es comunicar el cierre de la empresa para el próximo 24 de abril y agradecer la confianza a nuestros clientes», señalan fuentes familiares, que insisten en que «cuando se cierra una etapa se abre otra».

La gasolinera, la primera en despedirse del centro

Antes de que sus fundadores levantasen el actual edificio, el solar estaba vacío, era tan solo una finca que hacía esquina entre Benito Corbal y la calle Javier Puig, en un espacio que todavía no era el centro de la ciudad. Nació como un aparcamiento y una gasolinera que a finales de los noventa ocupó varias páginas de periódico. Valentín Costa Giráldez había cedido o donado al Concello en 1951 una franja de su finca, valorada en 21.120 pesetas con la finalidad de instalar una gasolinera que durante décadas fue la única del centro de la ciudad. Al poco tiempo el Ayuntamiento concedió a la familia la licencia para construir un garaje y una vivienda en la misma finca con el aprovechamiento de vuelos y alineaciones de fachadas.

En 1999 a petición de los herederos, el Concello inició un expediente para revertir esos terrenos a sus propietarios originales, pero manteniendo la servidumbre de paso hasta que se produjera el cierre de las instalaciones. La operación fue muy compleja por un recurso judicial de un empresario que explotaba uno de los surtidores de la gasolinera. El TSXG no se pronunció hasta 2006, cuando desestimó el recurso presentado y se pudo cerrar la reversión de los terrenos a los herederos de Costa Giráldez. Once años después, se cerraba la céntrica gasolinera y el casco urbano solo tiene ya la de O Burgo.

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