Este mobiliario urbano es único y te va a conquistar

Iago Martínez Garrido apuesta por dar una segunda vida a materiales reutilizados de cada municipio para convertirlos en bancos, papeleras, aparcabicis... Triunfa la sostenibilidad

Iago Martínez, junto algunas de sus creaciones en la Gran Vía de Vigo
Iago Martínez, junto algunas de sus creaciones en la Gran Vía de Vigo

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Sus diseños y filosofía ya están presentes en varios puntos de España. Desde ayuntamientos del área metropolitana de Barcelona, hasta el Pirineo aragonés, sin olvidar Galicia. Para Iago Martínez Garrido cuidar el medioambiente es algo que le inquietó desde joven. «Cuando tenía 16 años surgió un proyecto en el Ayuntamiento de Pontevedra para proponer ideas sostenibles. Nosotros habíamos propuesto el tema de las huertas urbanas», comenta. Después de los 90, cuando terminó sus estudios se embarcó en el proyecto de Edigal, que es la empresa encargada de «vertebrar todas estas inquietudes».

USAR LAS TRES «R»

Uno de sus primeros pasos en el mundo del mobiliario urbano fue cambiar las cajas de los cuadros eléctricos que hay por las aceras de todas las ciudades, ya que son muy dañinas para el entorno. «Están hechas con estireno. Es un reactivo químico muy perjudicial para la salud y para el medio ambiente. Nosotros, en este caso, propusimos una renovación de esa materia prima y un cambio estético para conseguir una mayor integración. Todo esto al mismo tiempo que aplicamos las 3 r: reducir, reciclar y reutilizar».

Este trabajo les dio más visibilidad y se pusieron a crear otras piezas -bancos, papeleras, aparcabicis- a partir de materiales a los que darles una segunda vida. «Lo más complicado es que realmente sirva ese material, porque no todo lo puedes utilizar para lo que tú quieres. Lleva una labor técnica y de filtraje determinado. Aquí es donde se dedica el mayor tiempo y los mayores recursos destinados», explica Iago. Ahora buscan dar un nuevo impulso para que todos los ayuntamientos sepan que pueden desarrollar este tipo de iniciativas. «Intentamos que ese mobiliario tenga una identidad y una esencia del sitio en dónde se va a instalar. En el Pirineo aragonés hicimos unos bancos aprovechando unas cabinas de esquí que tenían que ser reemplazadas».

Además, Iago resalta que estos proyectos repercuten en el empleo local y en la retención de talento: «Si un ayuntamiento invierte 500 euros en un banco, que sepa que ese dinero realmente se queda en la zona. Puedo poner uno de importación por 300, que es lo que se suele hacer, pero realmente el impacto de esa inversión a nivel local es cero. Lo único que estás dejando aquí es un residuo que no va a tener otra vida y no va a provenir de nada».

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