Villares: «Los nombres no juegan»

Reconoce que solo con el currículo de Miku, Borges o Uche no llega para ganar


Las piernas de Diego Villares marcan el camino de este Dépor al que se le escurren entre los dedos sus últimas posibilidades de acceder a la fase de ascenso. En las de este exfabrilista, de 24 años y que se ha erigido en pieza clave para la reconstrucción que pretende De la Barrera, figuran escritas con tinta negra y caracteres escuetos las coordenadas del lugar de su recreo, allí donde quedaba con su mejor amigo en su Vilalba natal. «Es un sitio que no tiene un nombre exacto, es un cruce de dos calles, por eso lo recuerdo así», explica. Todas las cuentas para rearmar a este Deportivo pasan por ganar al Pontevedra en Riazor al final de este descanso competitivo, que los coruñeses abrieron ayer entrenándose después de un nuevo tropezón contra el Racing.

—¿Qué pasó en A Malata?

—Que necesitamos esa soltura para que llegue un gol o un par de goles en un partido, y que la gente tenga más confianza de cara a la portería contraria.

—¿Están jugando agarrotados?

—No, pero a veces sí que cuesta por esa presión o por ese… no sé cómo decirlo... ese ruido que hay detrás del equipo. La gente está comprometida, pero hay cosas que siempre te encorsetan algo. No es miedo... no sé cómo explicarlo.

—Hay una presión evidente por las expectativas, pero también unas ganas enormes por ver ganar al equipo ¿eso no lo notan?

—El Dépor tiene una gran afición y todos aquí queremos complacerla, pero ahora mismo no está siendo posible.

—¿Qué supone jugar con Uche y Borges en el eje del Dépor?

—Son jugadores a los que hace unos años tenía en el Comunio o en el Fantasy con los amigos, y ahora juego a su lado. Es tremendo. Me ayudan y me dan muchos consejos.

—Pero ahora se habla del Deportivo de Rayco y Villares.

—Entiendo que se diga eso, porque somos chavales que subimos del Fabril, pero no nos sentimos presionados para nada. Solo queremos ayudar al equipo a salir de la situación en que está.

—¿La esperanza es que llegue un triunfo que revitalice ya al equipo?

—Sí, porque la gente tiene esa necesidad de hacer gol. En todos los equipos la gente de arriba tiene la necesidad de marcar y aquí echamos mucho de menos los goles.

—Si los goles no llegan por parte de los atacantes, tendrán que aportarlos otros.

—Está claro que la gente de segunda línea no solo tenemos que llevar el balón a los delanteros en las mejores condiciones. Si con cinco ocasiones no podemos marcar gol, debemos llegar diez. Además, el míster siempre nos pide que pisemos área y ayudemos también en el remate.

—¿Por qué está tardando tanto el impulso del cambio de entrenador en el Dépor?

—Aunque siempre se dice que el cambio de entrenador sirve para reenchufar a la gente, aquí no hay un problema en eso. Desde que llegué todo el mundo está muy enchufado, pero también hay que tener en cuenta que esta es una Liga muy competida y que no da facilidades para nada. Y también es complicado en medio de la temporada cambiar de entrenador, o la idea, o tener que cambiar el estilo de juego.

—Desde fuera parecía que con el currículo de Miku, Borges o Uche esta Liga no iba a ser tan complicada.

—Sí, pero al final los nombres no juegan. Juegas tú. Y hay gente por ahí capacitada perfectamente para estar más arriba y te muestra que esta Liga tiene más capacidad de la que se supone.

—Ya se han agotado todos los calificativos para reseñar la importancia del partido del próximo día 6 o 7 contra el Pontevedra.

—Hay que ganar como sea.

—¿Aún están a tiempo para el ascenso?

—No he echado cuentas, la verdad. Hay partidos aplazados y no sé cómo sería. Pero solo podemos pensar en ganar nosotros el nuestro, no en lo que hagan los demás. A partir de que ganemos al Pontevedra, a ver qué se puede hacer. Y seguir así sucesivamente, pero sin echar cuentas.

«Jugar como interior en el centro del campo ha sido una vuelta a los orígenes»

El padre de Villares está empleado en una fábrica que envasa leche. De joven jugó al fútbol, aunque nunca más allá de la categoría gallega, y lo dejó cuando se puso a trabajar. Su abuelo sí que se calzó las botas hasta veteranos. «Están todos muy contentos por lo que me ha pasado a mí y deseando que las cosas salgan bien», explica.

—Está jugando casi de mediapunta desde su ascenso al primer equipo.

—Estoy jugando de interior, aunque el otro día sí que jugué un poco más avanzado, como de mediapunta, para tratar de incomodar la salida de su mediocentro. Es un poco en esa posición de dos interiores por delante del mediocentro.

—Pero usted jugaba de extremo en el Vilalbés y cuando llegó al Fabril.

—Sí, porque con Óscar Gilsanz [actual entrenador del Juvenil de División de Honor del Deportivo] partía desde la izquierda hacia dentro, pero no era el mismo jugador que soy ahora. Desde que estoy en el Dépor he cambiado aquella posición, aunque en categorías inferiores ya jugaba habitualmente de mediocentro o mediapunta. En realidad, ha sido una vuelta a los orígenes.

—Parece que tuviera tres pulmones, es capaz de abarcar mucho campo.

—Dicen que soy un jugador que puede aparecer en cualquier parte del campo, y creo que es una de mis principales cualidades. Quiero que el físico, la presión y el recorrido que puedo tener aporten al máximo al equipo.

—Llegará Luisito a Riazor como entrenador del Pontevedra, ¿qué recuerdo guarda de su etapa en el Fabril?

—Tenía una buena relación con él y espero que después de este partido pueda seguir siendo igual. Le deseo lo mejor a partir de ese partido.

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