«¡A mis 89 años, añoro irme a tomar mi vermú!»

Pilar García, que vive en una residencia de Pontevedra, celebra que haya comenzado la desescalada, aunque todavía le toque esperar para «ser libre de entrar y salir»

Pilar García, que vive en la residencia Saraiva de Pontevedra, mantiene el optimismo pese a la vida tras el cristal que todavía impone la pandemia
Pilar García, que vive en la residencia Saraiva de Pontevedra, mantiene el optimismo pese a la vida tras el cristal que todavía impone la pandemia

Redacción / La Voz

«Que el fin del mundo te pille bailando», canta la voz rota de Sabina. Si la que compusiese la canción fuese María del Pilar García Iglesias, Picuca, una mujer genio y figura que vive en una residencia de Pontevedra, la letra seguramente sería distinta. Posiblemente, le gustaría que el fin de los tiempos la pillase disfrutando de una comida con amigas en alguno de sus bares favoritos. O tomándose un buen aperitivo en una terraza. Solo así se entiende que cuando uno le pregunta qué le robó la pandemia y qué es lo que echa de menos ella espete: «¡A mis 89 años, añoro irme a tomar mi vermú!». La frase no es frívola. Ni mucho menos. Al revés, demuestra que tras un año durísimo, sigue pensando en pasar por la vida disfrutando.

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«¡A mis 89 años, añoro irme a tomar mi vermú!»