Decepción y resignación de los deportistas tras las restricciones

Los responsables de los clubes de competiciones autonómicas lamentan tener que cerrar ante unas exigencias «inviables»


Los deportistas de Pontevedra y su comarca se mostraron ayer resignados y decepcionados al tener que restringir los entrenamientos, que en muchos casos les han llevado al cierre temporal de sus clubes y gimnasios.

La taekuondista Lúa Piñeiro espera a que se publiquen en el DOG las nuevas medidas para decidir si para por completo la actividad del club Número Phi que dirige. «En taekuondo no hubo ningún contagio, nosotros hemos sido muy exigentes con los protocolos e hicimos inversiones muy grandes para adaptarnos cuando abrimos en septiembre», explica la taekuondista, que ya empezó el año perdiendo las actividades extraescolares de los colegios. A esa merma se suma ahora el que solo se puede entrenar en grupos de cuatro y que no haya salvoconductos ni para el toque de queda ni para los cierres perimetrales. «Si esto se confirma o empeora, es inviable y tendré que cerrar. Estamos contabilizando cuántos son de Caldas, nosotros tenemos muchos deportistas de municipios vecinos», comenta Piñeiro, quien no entiende por qué se sacrifica al deporte.

En una situación similar está Aarón González. El boxeador de Marín ha cerrado el gimnasio, pese a mantener hasta ahora grupos burbuja y ser estrictos en las normas anti covid. Ha decidido no abrir el gimnasio y solo entrenará él ante las competiciones de ámbito nacional a las que espera asistir. «Ayer me dio un bajón muy grande, casi no dormí nada, toda esta incertidumbre nos va a matar», comenta González, que superó el covid el pasado mes de diciembre. El boxeador asegura que volver a parar otra vez supondría, en su caso, el fin. «En verano tuve que empezar poco a poco y si tuviese que volver a hacerlo hasta me hubiese planteado dejarlo. Ya tengo una edad y llevo muchas cosas encima», añade el responsable del Team Thunder de Marín.

El Club de Waterpolo Pontevedra también ha dicho adiós a los entrenamientos después de haber vuelto el pasado 7 de julio. En su caso, ven inviable sesiones en grupo de cuatro deportistas y los cierres perimetrales dejan fuera a una veintena de deportistas de otros concellos.

El club Ximnasia Pontevedra atraviesa la misma problemáticas que el resto de equipos, pero desde hace más tiempo. «Los gimnastas mayores estaban yendo a Vigo o a A Estrada y para los pequeños habíamos encontrado un local en Poio. Estamos desamparados, olvidados y ya lo estábamos antes del covid», comenta el responsable del club, Pablo Hinojar, que además entrena a la gimnasta Melania Rodríguez.

En el caso de la deportista de la selección nacional, al estar adscrita al centro Galego de Tecnificación Deportiva, puede entrenar en sus instalaciones y continuar su preparación para la próxima cita internacional, prevista para abril en Rusia. Pero lo que preocupa a Hinojar son los chavales que con los altibajos en las restricciones han dejado el deporte. «Los que están en cursos superiores a cuarto de la ESO abandonan para centrase en los estudios», subraya el gimnasta, que asegura que está situación le provoca «frustración porque me duele ver que de cien deportistas que había, hayan quedado solo en una treintena».

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