Pontevedra aprueba el presupuesto más alto de su historia: 80,7 millones

El debate dejó claras las dos visiones antagónicas para afrontar la pandemia

El concejal de Facenda, Raimundo González Carballo (BNG), durante su intervención en el pleno de presupuestos
El concejal de Facenda, Raimundo González Carballo (BNG), durante su intervención en el pleno de presupuestos

Pontevedra / La voz

No parecía un pleno de Pontevedra el que se vivía este viernes en el Teatro Principal, en el que a la postre se aprobó el presupuesto más elevado de la historia de Pontevedra: 80,7 millones de euros. Se citó a la presidenta del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva; a la canciller alemana, Ángela Merkel; a reconocidos economistas como Keynes y Paul Krugman, a la escuela austríaca liderada por Hayek, incluso a El capital de Karl Marx... Parecía un debate más sesudo de lo que se acostumbra en la corporación pontevedresa, pero al final se redujo a lo de siempre: a la representación de dos visiones absolutamente antagónicas, la del gobierno local y la oposición, para afrontar la crisis que nos ha traído el covid-19.

El concejal de Facenda, Raimundo González Carballo (BNG), defendió la tesis keynesiana de que una inyección masiva de liquidez por parte de los gobiernos es la «receta máis viable» para salir de una crisis. Y esa es una de las patas del presupuesto aprobado ayer, que se ampliará en unos 20 millones cuando se liquide el del 2019 y se incorporen los remanentes: una apuesta fortísima por la inversión pública para inyectar fondos en la economía local y generar empleo.

Diferencias sobre gasto social

Por parte del PP la receta es otra. Rafa Domínguez -que señaló que lee «mucho» a Krugman y afirmó que le «produce placer» que «un comunista» como González Carballo defienda a Keynes, «el padre del capitalismo moderno»- reprocha que el presupuesto no incluya ayudas directas a los sectores afectados, no contemple la anulación de tasas e impuestos y no incremente el gasto en servicios sociales más que en un 2 %.

Sobre esto último hay, cómo no, dos visiones opuestas. González Carballo afirmó que de cada 100 euros del presupuesto 52,9 se destinan a sufragar servicios públicos básicos, 20 a costear la administración general; 0,87 a pagar deuda pública; y 25,5 euros son para gasto social. «Moito máis que o 10 % que esixía o PP», afirmó. Se preguntó si el grupo de Domínguez no considera gasto social los 1,5 millones que se invertirán en el Centro Sur para crear una residencia de Amencer-Aspace: o la aportación del Concello al Gran Montecelo, que serán 1,5 millones este año.

Rafa Domínguez insistió en que el gobierno local deja abandonados a miles de pontevedreses «que lo están pasando realmente mal» y recriminó al PSOE «que hiciera el ridículo de forma bochornosa» cuando se posicionó a favor de eximir tasas a la hostelería y rectificó en 48 horas «porque se lo exigió el BNG».

González Carballo a Domínguez: «Quere salvar a cara botando lixo»

Hubo un segundo turno de intervenciones en el que González Carballo acusó al PP de «borrarse» del debate sobre los presupuestos -«non fixeron nin unha soa aportación nas tres comisións que celebramos»- y Domínguez se fue totalmente de la cuestión al dedicarse a afirmar que de las decenas de contrataciones que hizo el gobierno local este verano hubo tres que beneficiaron a personas vinculadas con el BNG. «Aquí impera el caciquismo y el nepotismo -llegó a afirmar-. Todo el mundo sabe que para medrar hay que ser amigo del alcalde».

Raimundo González recriminó al portavoz del PP que en lugar de debatir sobre los presupuestos optase por encender el ventilador: «Quere salvar a cara botando lixo. No lle vou entrar».

El PSOE y el concejal no adscrito, Goyo Revenga, asistieron en silencio al tenso debate. Solo habló el teniente de alcalde socialista, Tino Fernández, para recordar que el presupuesto es de todo el gobierno «polo que intervén o portavoz económico e punto». Revenga se limitó a levantar la mano para votar con el PP en contra de las cuentas municipales, que fueron aprobadas sin problemas.

Mosquera, como Miguel Bosé

A continuación se celebró un segundo pleno, en el que se debatió una moción del PP para crear «electrolineras» que fomenten los vehículos eléctricos, o se implante el alquiler de bicis eléctricas. Fue rechazada por BNG y PSOE. Pablo Fernández (PP) dejó la frase del pleno a recriminar el «negacionismo» de César Mosquera sobre la movilidad sostenible: «Se me está pareciendo usted mucho a Miguel Bosé».

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