La hostelería, radical: «Esto no es abrir, actuaremos en consecuencia»

El sector se plantea no volver ante las limitaciones de horario y aforos que les exigen


pontevedra / la voz

Si la hostelería de Pontevedra, Poio y Marín había gritado basta hace un mes cuando la Xunta obligó al cierre de sus locales, ahora lo dice más fuerte y amenaza con radicalizar las protestas después de conocer las medidas de la desescalada. A partir de mañana podrán abrir hasta las cinco de la tarde con la terraza al 50 % y un máximo de cuatro personas convivientes o no. «No estamos nada contentos, estamos muy muy enfadados. Esto no es abrir la hostelería y actuaremos en consecuencia», apunta Elena Vitoria, representante de la Asociación de Hosteleros Empresarios de Pontevedra (Hoempo), que tras conocer las medidas de la Xunta recalcaba que : «Esto es una tomadura de pelo de dimensiones bíblicas».

Después de un mes cerrados a cal y canto y media docena de movilizaciones multitudinarias a sus espaldas, los hosteleros aseguran que ha llegado el momento de medidas más contundentes. Hoy celebrarán una asamblea para ver qué decisiones toman, pero todo apunta a que no abrirán sus puertas, a pesar de tener el permiso. «Muchos de nosotros estamos pensando en no abrir, no compensa hacerlo para tener que cerrar a las cinco. En mi caso, aunque solo abra la terraza, tengo que sacar a los trabajadores del ERTE y no es suficiente para cubrir gastos», apunta Marta García, de Meigas Fóra. Ella acaba de recibir 340 euros por el cese de actividad. Y se pregunta: «¿Puede una empresaria recibir esa cantidad por tener su negocio cerrado? La cuota de autónomo es de 380 euros». Con este ejemplo, Marta García ejemplifica la situación desesperada a la que se enfrentan muchos hosteleros. Desde Hoempo están siendo testigo de situaciones límite. «Empieza a haber dificultades para comer en gente que siempre había tenido un trabajo digno», lamenta. La gerencia de muchos negocios está en manos de familias que se encuentran en una situación extrema.

El colectivo que aglutina a hosteleros de Pontevedra, Poio y Marín recalca que estas medidas de desescalada, como pasó con las restricciones, no están avaladas por un informe técnico. «¿Hasta las cinco por qué?, ¿a partir de esa hora entra el virus en la hostelería y no en el comercio?», se pregunta Elena Vitoria, en nombre de un sector indignado.

Ponte Caldelas, Barro y Cotobade podrán reabrir los bares hasta las 23 horas

La desescalada propuesta por la Xunta deja distintos niveles de restricciones en la comarca. Mientras Pontevedra, Poio, Sanxenxo y Marín están en el nivel máximo, Vilaboa está en el medio alto. La Xunta le permite un aforo del 30 % en el interior y de 50 % en el exterior y el cierre está previsto para las 17.00 horas. En una situación mejor quedan Ponte Caldelas, Barro y Cotobade, que podrán tener actividad hasta las 23 horas con el aforo del 50 % en la terraza y del 40 % dentro del local. En este nivel se amplía a seis el número de personas que podrán estar juntas en un bar, ya sean convivientes o no.

Las medidas se publicarán en el DOG antes de su entrada en vigor este viernes. Pese a ello, los hosteleros continuarán hoy con las movilizaciones. Está prevista una caravana de coches por Poio, Marín y Pontevedra.

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