La reivindicación del deporte femenino

Negra Sombra es el equipo pontevedrés de roller derby un deporte de contacto sobre patines


Pontevedra / La Voz

El roller derby es un deporte de contacto sobre patines donde la estrategia, los reflejos y la velocidad son fundamentales para con seguir que un equipo se imponga al otro. Este deporte surgió hace aproximadamente un siglo en los Estados Unidos como deporte exclusivamente femenino. La Federación Galega de Patinaxe puede presumir de ser una de las más activas del panorama nacional en este deporte con siete clubes y, como no podía ser de otra forma en una ciudad multidisciplinar en lo deportivo como Pontevedra, la ciudad del Lérez también cuenta con su equipo

El Negra Sombra Roller Derby es el equipo femenino que representa a la ciudad del Lérez desde hace casi diez años. Como en muchos deportes, los estragos de la pandemia le están pasando factura y hoy en día el trabajo colectivo y la estrategia tienen que estar aparcados para el bloque pontevedrés. Sus jugadoras se entrenan los fines de semana haciendo ejercicios individuales para continuar en buena forma física y no perder destreza sobre los patines mientras esperan con impaciencia el día de volver a competir.

Cabe decir, y es especialmente significativo en este deporte, su clara vocación de reivindicación femenina. Aunque en el pasado hubo un acercamiento hacia una liga mixta al no existir demasiados equipos ni competición masculina, hoy la liga gallega de roller derby vuelve a ser íntegramente femenina. Precisamente como claro homenaje a la mujer, al feminismo y a Galicia surge ese nombre de Negra Sombra como forma de llevar el sello de Rosalía de Castro impreso en las señas del club de Pontevedra.

Al roller derby se juega en una pista ovalada. En ella se enfrentan dos equipos de cinco patinadoras; cuatro actúan como bloqueadoras y una como jammer. Como en la mayor parte de los deportes, gana el equipo que consigue hacer un mayor número de puntos y los puntos se consiguen cuando la jammer consigue superar o atravesar el muro defensivo impuesto por las bloqueadoras del conjunto rival.

A este deporte, al menos en sus comienzos en Pontevedra, no se llegó de forma directa. El grueso de las competidoras acabó enamorándose del roller derby, de su estrategia y de su velocidad después de su paso por otros deportes de patín como el hockey, el patinaje artístico o incluso también el patinaje urbano.

Aunque solo compiten cinco jugadoras en cada jam, lo cierto es que el roller derby es un deporte muy exigente en lo físico y por este motivo las diez jugadoras que hoy integran el Negra Sombra se antojan escasas para poder hacer suficientes rotaciones durante un partido. El equipo, que cuenta entre sus filas con jugadoras de entre 20 y 45 años, ha ido perdiendo patinadoras con el paso de los años y no son pocas las campañas de captación y divulgativas por redes sociales o en Noites Abertas que lanzan en busca de captar mujeres dispuestas a probar la adrenalina y la experiencia de subirse a los patines.

A partir de 16 años

Desde Negra Sombra se han planteado incluso la posibilidad de dar el salto de cara a la temporada que viene a formarse como Escuela Deportiva para así poder acercar a las jugadoras más jóvenes a esta disciplina tan inusual. Lo cierto es que, al tratarse de un deporte de contacto, las nuevas jugadoras no podrían competir hasta cumplidos los 16 años. Pero sí podrían empezar a trabajar en unos mimbres para estar más que preparadas el día en que den el salto a la competición oficial.

La camaradería es parte indiscutible en este deporte. El contacto, los roces o los bloqueos se quedan siempre en la pista y la buena sintonía que hoy existe entre los equipos gallegos de roller derby es palpable. Tanto es así, que muchas veces no es extraño ver a jugadoras de otros equipos entrenándose con un club rival.

Esto le ocurre especialmente al equipo pontevedrés del Negra Sombra, que debido al corto plantel que tienen esta temporada no puede salir a competir de forma oficial. De este modo, muchas de sus jugadoras se han tenido que quitar el gusanillo de la competición, cuando la pandemia la hacía posible, integrando las filas de otras escuadras gallegas mientras se devanaban los sesos para ver cómo conseguir un mayor número de efectivos en Pontevedra.

La camaradería de Galicia ha ampliado incluso sus fronteras. No es raro que equipos gallegos y portugueses se echen un cable con frecuencia, sobretodo en lo que se refiere a los arbitrajes. Los encuentros de roller derby están controlados por cuatro árbitros que requieren de una formación especial y normalmente son las propias jugadoras de alguno de los clubes las que tienen ese título que les permite dirigir un partido. Por este motivo son frecuentes los desplazamientos de colegiadas gallegas a tierras lusas para arbitrar su liga y las colegiadas del país vecino realizan también muchas veces el camino a la inversa.

Además de los 4 árbitros principales, también hay un importante staff detrás que es imprescindible para que un partido se lleve a cabo. En total hacen falta casi 20 personas entre árbitros, personal que lleva el marcador o las estadísticas.

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