Oier Calvillo: La psicología aplicada al terreno

El jugador del Pontevedra CF compagina fútbol y estudios en su primer desafío lejos de casa


pontevedra / la voz

Oier Calvillo habla despacio y le gusta escuchar fuera y dentro del terreno de juego. El jugador vasco llegó este año al Pontevedra, su primer equipo lejos de su tierra y la primera vez que visitaba Galicia. Cuando se cumple un mes del comienzo de liga su balance es «maravilloso». No solo porque ha empezado a hacerse un hueco en el equipo, sino porque se ha tomado esta etapa como un aprendizaje. «Para mí es una sorpresa estar en un equipo tan veterano, no te haces a la idea hasta que estás aquí, tengo mucho que aprender, estoy haciéndolo de cada uno, me fijo en las fortalezas que tienen y además, están dispuestos a enseñar», apunta Calvillo, que reconoce que «me gusta escuchar a los que saben más que yo».

Esa necesidad de aprender le viene de base. Estudia Psicología en la UCAM porque «siempre me gustó saber cómo funciona la mente humana y saber cómo ayudar desde la parte emocional», señala Calvillo. Entrena por la mañana y estudia por la tarde, pero el fin de semana aplica sus conocimientos sobre el terreno de juego. «La psicología es importante en el fútbol. Puedes estar mejor o peor físicamente, pero la diferencia la marca la capacidad que tengas de tomar decisiones», señala el jugador granate, de 24 años.

Comenzó sus estudios en la Universidad del País Vasco, pero al trasladarse a Pontevedra ha buscado alternativas para poder compaginar su faceta deportiva con la académica. Hasta ahora lo tenía fácil porque Oier Calvillo vivió siempre en su casa. Se formó en la cantera de la Real Sociedad y después dio el salto al Osasuna. Aunque jugaba en Pamplona, mantenía su residencia en el País Vasco.

Cuando este año tenía que dar el salto del filial al primer equipo llegó la llamada del Pontevedra. No lo dudó. «La verdad es que durante el confinamiento el mercado estuvo muy parado como si todos los equipos estuviesen sin querer hacer movimientos pensando en cuándo se reanudaría. Nadie quería dar un paso en falso», recuerda. Su primer llamada fue la de la dirección deportiva de los granates. «Me explicaron el proyecto del equipo y me dio confianza, además me habían hablando muy bien del club y de la ciudad», explica Calvillo, que no tardó nada en darle el sí al equipo.

Pasado en atletismo

Oier es hoy un destacado futbolista de Segunda B, pero sus comienzos no fueron dándole solo patadas al balón. Destacó en otras disciplinas, como el atletismo, hasta que con 16 años tuvo que escoger. Mientras nadie le obligó a tomar una decisión, él jugaba el fin de semana con la base de la Real y al día siguiente competía con el equipo de atletismo de su pueblo, con el que también llegó a ganar títulos. «Me dijeron que la fisonomía de un atleta y de un futbolista no son iguales y tenía que seguir formando mi cuerpo en función de la disciplina que escogiese», señala el jugador, que reconoce que la decisión fue rápida: «En el atletismo me sentía más solo, estás tú para lo bueno y lo malo, pero en el fútbol compartes con los compañeros y haces amigos para siempre».

Esa debilidad por esta disciplina le trajo hasta Pontevedra, donde ve un equipo muy sólido después de las primeras cuatro jornadas. Esta semana de descanso en la competición les ha valido para ajustar algunas deficiencias que con la preparación diaria de los encuentros no se pueden preparar. El domingo tocará analizar desde dentro al Salamanca, rival que visitará Pasarón a las doce de la mañana

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