Bajos vacíos, un 20 % más baratos, pero sin demanda para abrir nuevos negocios

Las inmobiliarias reconocen que la oferta se ha multiplicado desde marzo


pontevedra / la voz

Un paseo por la ciudad es más que suficiente para ver que cada vez son más los bajos que tienen un cartel de Se alquila o Se vende en sus escaparates. El goteo de cierres del pequeño comercio va en aumento y desde las inmobiliarias reconocen que los pocos acuerdos que han cerrado en los últimos meses son los de traslados a ubicaciones más céntricas, pero poco más. «Desde el confinamiento no hemos cerrado ni un solo bajo», apunta Patricia Aboal, de Inmobal. Y no será por falta de ofertas. Las hay.

Las inmobiliarias coinciden en que quien quiera abrir un negocio tiene donde elegir y a un precio más asequible que antes del covid. La absoluta falta de demanda ha llevado a los propietarios a renegociar a la baja los alquileres. «Los locales están más asequibles que antes, de media se han rebajado un 20 %», apunta Aboal y corrobora Luis Leiro, de Inmobiliaria Leiro, que pone números redondos a los ejemplos: «En la plaza de Barcelos tenemos dos locales de cien metros cuadrados a 1.100 euros y alguno en Cruz Gallástegui, que antes estaba en 1.200, se alquila por 900 euros al mes». Los propietarios se han visto obligados por el mercado a ajustar los precios para que puedan seguir siendo rentables.

La zona con mayor demanda en la ciudad sigue siendo la «milla de oro» y el entorno del Ayuntamiento. Benito Corbal, Michelena, Oliva, Daniel de la Sota y la calle Peregrina disparan los precios de sus bajos hasta los 4.500-5.000 euros por metro cuadrado. Pero hace cuatro años estos mismos locales alcanzaban los 6.000 euros y como explica Patricia Aboal, «si no te apurabas en cerrar el contrato siempre había alguien esperando para quedárselo». Los ajustes han llegado hasta estas calles que, pese a mantener la pujanza, no se escapan a los efectos de la pandemia.

«Se están empezando a quedar libres muchos de hostelería y esto es solo el principio», apunta Luis Leiro, de Inmobiliaria Leiro.

En los contratos que se redactan ahora se están empezando a incluir cláusulas por si hay un nuevo confinamiento y los inquilinos vigilan que el precio sea asequible. «Piden habitualmente zonas concurridas o que haya mucho tránsito de gente y que tengan licencia, que en Pontevedra eso es difícil», reconoce Leiro, que cree que en comparación con ciudades como Ourense o Lugo, Pontevedra está a un nivel similar en el precio por metro cuadrado, pero en una balanza con A Coruña y Vigo ofrecería mejores oportunidades. Para hacerse una idea de la evolución negativa del mercado, Leiro señala que «si hace tres años había entre diez y quince bajos en alquiler, hoy estamos en 60».

¿Qué pasa en Curros Enríquez?

Además de los negocios que va matando el covid, hay zonas de la ciudad donde la falta de relevo parece que se ha cronificado. Uno de estos ejemplos es la plaza de Curros Enríquez, donde los bajos llevan años sin alquilar en el corazón de la ciudad y de la zona monumental. Aboal asegura que cuando los locales no se alquilan, normalmente se debe a dos factores: «O están en una zona muy mala, que no es el caso de esta plaza, o el precio está fuera del mercado y no tienen un buen comercial».

Y es que la bajada de los precios que están asumiendo los propietarios es generalizada en los que tienen un perfil inversor y prefieren sacar rentabilidad, pero «en los que responden a herencias es más complicado», apuntan desde las inmobiliarias, que creen que esto solo es la punta del iceberg. Temen que la tendencia empeore cuando los bancos empiecen a cobrar los créditos ICO que prestaron.

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