Siete senderos para huir de las ciudades

Nieves D. Amil
nieves d. amil PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

RAMON LEIRO

A pocos kilómetros de Pontevedra se esconden rutas fluviales y culturales para ir en familia

31 oct 2020 . Actualizado a las 22:42 h.

Las restricciones ponen en cuarentena el ocio en espacios cerrados y en las ciudades, pero hay muchas alternativas saludables que se pueden hacer a pocos kilómetros de Pontevedra. El entorno urbano esconde senderos en los que se puede disfrutar de una jornada al aire libre, algunos incluso son recomendables en días lluviosos, pero todos permiten desconectar de la rutina y de las masificaciones. Son siete rutas de baja dificultad que discurren por los municipios de Pontevedra, Vilaboa, Marín, Cotobade y Campo Lameiro y que buena parte de ellas están preparadas y homologadas para poder hacer en familia. Solo hace falta calzado de montaña y muchas ganas. Estás son algunas de las que recomienda Ángel Álvarez, miembro del club de montañismo Aromon.

CAPOTILLO

fervenza da barosa

Dos horas de ruta entre molinos. Este sendero discurre paralelo al río Barosa y permite al caminante adentrarse en los molinos. En algo menos de dos horas se puede completar esta ruta perfecta para familias con niños. La primera parte discurre entre los Molinos de Abaixo y el puente de San Breixo, desde donde se puede salir del camino para visitar la iglesia del siglo XVII y contemplar las espectaculares vistas del valle. «Es un sitio especialmente bonito en otoño cuando llueve porque además tiene un entorno muy chulo con robles», apunta Álvarez. En la segunda parte de la ruta se accede a una área recreativa, donde se inicia un sendero circular que cruza el puente de A Búa y se regresa por la margen derecha del río Barosa. Son 2,1 kilómetros de sendero al que se accede por la N-550 a la altura de Barro.

RAMON LEIRO

salinas de ulló

Un recorrido que se adentra en el bosque. Escondidas en Vilaboa y cerrando la ría de Vigo están las Salinas de Ulló, que se levantaron en el siglo XVII y dejaron de tener funcionalidad dos siglos después. Está ruta puede discurrir por los muros de contención donde se generaba la sal o por el sendero habilitado siguiendo la línea de la costa. Bastan un par de horas para recorrerla desde el Club de piragüismo Vilaboa hasta Larache y adentrarse en el bosque. Desde Aromon proponen continuar la ruta hasta la Pedra dos Caralletes y visitar la Granxa das Salinas, las ruinas de las edificaciones y huertas donde vivían los encargados de procesar la sal. Harán falta cerca de tres horas para hacer la ruta completa.