¿Cómo se gestionaron los aforos en los campos de Segunda B?

El Pontevedra se fija en Riazor, A Malata y O Vao a una semana de jugar en casa


pontevedra / la voz

La primera jornada ya ha quedado atrás. Después de siete meses sin competición, la Segunda B arrancó sin problemas en el terreno de juego, pero con muchas dudas en las gradas. La normativa permite solo el acceso de mil espectadores a los partidos que se celebren al aire libre y 300, en pabellones hasta el 75 % del aforo. En este comunicado de la Xunta también se barajaba la posibilidad de permitir más espectadores en el caso de que se enviase un protocolo específico. Los clubes solicitaban y la Administración autonómica decidía. Y es ahí donde surgieron los problemas que todavía persisten. El Pontevedra observó con lupa lo ocurrido en otros estadios este fin de semana a la espera de saber cómo se resolverá el futuro de Pasarón el próximo domingo ante el Unionistas. Y, ¿cómo lo han hecho los equipos gallegos que jugaron como locales? En el campo de O Vao, el Coruxo metió a 600 espectadores, mientras en Riazor se alcanzaron los 3.000 y en A Malata se limitaron a un millar.

El Pontevedra sigue aspirando a meter alrededor de 2.500 socios. Mantiene activa su campaña de socios a la espera de que entre hoy y el viernes sepan cómo distribuirlos. Mientras eso no llega, se rigen por la distancia de 1,5 metros entre espectadores o unidades familiares. Los socios enviaron su prioridad de grada al club y este los repartirá para intentar dar cabida a todos. Parece complicado, pero viendo campo a campo lo que ha ocurrido, todo es posible. En el caso del Racing los abonados entraron de forma escalonada en todas las gradas del estadio. Cada socio tenía una hora y una puerta para acceder y un asiento en el que ubicarse. Ante la demanda de abonos, el club se vio obligado el pasado jueves a suspender la campaña de socios a la espera de cambios en la normativa. El Racing había enviado un protocolo, que no convenció a la Xunta, para cuatro mil espectadores.

En Riazor, por su parte, se facilitó el acceso a tres mil socios protectores. Tiene 20.000 abonados para 35.000 asientos y en su caso la Xunta solo permitió el acceso del 10 % del aforo. El club había solicitado un máximo de cinco mil entradas y trabajó sobre eso hasta que la Administración le paró los pies limitando a tres mil espectadores el debut del Dépor en Segunda B. Los interesados se tuvieron que inscribir antes del lunes 12 de octubre y a partir del martes debían acudir al estadio para retirar su entrada. Cuando la Xunta prohibió el aforo de cinco mil, tuvieron que cerrar las taquillas y solo pudieron entrar los que ya lo habían retirado. Ahora tienen 15 días de margen para buscar una solución.

Más fácil fue la situación en el campo de O Vao. Al Coruxo accedieron cerca de 600 espectadores, a los que se le midió la temperatura en la entrada y estaban obligados a echarse gel hidroalcohólico en las manos. No solo eso. Para poder acceder al campo tenían que haberse descargado previamente de la web un documento que recogiese que su estado de salud era bueno el día del partido. Ya en las gradas, los puntos rojos en los asientos indicaban los espacios inhabilitados.

El Pontevedra espera que después del pleno de hoy en el Parlamento gallego se pueda conocer algo más sobre el aforo para un estadio con una capacidad de 12.000 espectadores. La medida del 10 % que aplicó el Deportivo permitiría cumplir las expectativas granates. Este año han notado un incremento en la demanda de nuevos abonos, a pesar de que será prácticamente inviable que puedan acceder al estadio. La campaña de renovación de abonos concluyó ayer, según el programa facilitado por el club, y los que estén interesados en una alta nueva entrarán en una lista de espera y se gestionará en los próximos días. El Pontevedra sacó el carné Corazón granate para aquellos que quieren seguir ayudando al equipo, pero que por la situación actual de pandemia no acudirán al estadio. Fuentes del club reconocen que no está teniendo mucha salida porque esta temporada los abonados quieren ver a su equipo. Estaba destinado solo a los mayores de 65 años o jubilados y tenía un precio reducido de 90 euros para tribuna, 70 para preferencia y 50 para los fondos. En esta grada, el abono general subió diez euros respecto al año pasado.

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