Los contagios en urgencias son ya 10 y hay otros 20 brotes en el área

La situación en el servicio de Montecelo obliga a revisar la seguridad de los circuitos

N. d. Amil
pontevedra / la voz

La desinfección de la zona y la instalación de mamparas en la sala de informes no serán las únicas medidas que la dirección del Complexo Hospitalario Universitario de Pontevedra (Chop) tomará ante el brote de coronavirus en el servicio de urgencias de Montecelo. Tras hacerse públicos los primeros contagios y después de que dos médicas desvelaran que tuvieron que trabajar mientras esperaban la PCR que confirmó que estaban infectadas, la Xerencia trasladó al coordinador del servicio, Javier García Vega, que se va a revisar la operatividad y la seguridad de los actuales circuitos y la organización de la asistencia en urgencias.

Aunque el jefe de servicio no quiso hacer declaraciones a este periódico, desde la dirección se alude a que podría ser necesario potenciar algún aspecto, medida de precaución o delimitación de espacios de esta área hospitalaria. Según confirmaron ayer desde el servicio de Epidemiología de Pontevedra, el brote de urgencias es uno de los 21 que están activos en estos momentos en el área sanitaria. En el caso de los contagios en urgencias, son ya 10 los profesionales sanitarios de diversas categorías infectados y en cuarentena, la mayoría facultativos. Este miércoles eran seis médicos, un residente y tres enfermeras. Este foco obligó a efectuar cribados preventivos a cerca de 160 trabajadores de este servicio.

El brote se originó el pasado 28 de septiembre después de que tres facultativas de urgencias compartieran un turno de trabajo de 17 horas. Una de ellas dio positivo y se aisló, pero el hospital no consideró que esas dos compañeras eran contactos estrechos de la infectada. El 1 de octubre estas dos médicas quisieron hacerse las pruebas de covid antes de empezar a trabajar de tarde, pero aseguraron que se les obligó a trabajar varias horas en el servicio a pesar de que estaban pendientes del resultado de la prueba que constató el positivo.

El malestar es grande entre el personal de urgencias y ayer trascendió un escrito de los médicos porque algunas de las quejas no son nuevas, pero la situación se agrava ahora con el virus. No se cumplen las distancias de seguridad en el despacho médico, donde coinciden los seis de turno, más los residentes y algún especialista que pueda bajar. Ahora se van a instalar mamparas para separar los ordenadores. La ventilación es otra queja, ya que no es suficiente y está constatado que los aerosoles que se emiten al hablar o toser son la principal vía de contagio. Las habitaciones de descanso de los facultativos que hacen guardia de 17 o 24 horas (hay una compartida y dos individuales) pueden ser otro foco de infección, por no hablar ya del cuarto de los residentes, donde ocho médicos en formación comparten aire. «Sin virus ya no sería procedente, pero en esta situación... Dicen que no hay más sitio, pero tendrán que ponerse las pilas», subrayó un doctor. En el escrito del personal médico también se alude al origen del contagio y la acusación del Sergas de que tres médicas se contagiaron fuera del servicio, cuando no fue así.

El brote ha obligado a hacer un trabajo extra a los facultativos que no se han infectado. «De momento vamos a intentar cubrirnos entre nosotros hasta que vuelvan los compañeros el 13 de octubre. Si no se puede, lo que están viendo es reforzar con médicos del Salnés o con residentes de cuarto año funcionando de adjuntos», explicó ayer Rafael Bouza, uno de los facultativos de urgencias que dio negativo en la PCR y que sigue trabajando. En el peor escenario y si esas alternativas no fueran suficientes, la dirección recurriría a otros especialistas del hospital para trabajar en urgencias.

Veintitrés nuevos infectados en Pontevedra y O Salnés, que tiene 630 casos activos

El área sanitaria de Pontevedra y O Salnés registró ayer 630 casos activos de coronavirus. Son 37 menos que el martes, si bien se han dado 60 altas, con lo que los nuevos contagios son 23. De esos 630 casos, 21 pacientes necesitan hospitalización. Quince en planta de tres centros (13 en Montecelo, uno en Quirónsalud Miguel Domínguez y otro en O Salnés), mientras que 6 están graves en la unidad de cuidados intensivos. Es un paciente crítico menos. El resto de infectados, 609, están en aislamiento en sus domicilios bajo supervisión de personal de atención primaria y hospitalaria. En las últimas 24 horas se hicieron 728 PCR.

Respecto a las personas que han superado el covid desde el inicio de la pandemia, hace siete meses, son ya 1.640. Los fallecidos en hospitales del área son 23, 19 hombres y cuatro mujeres. La última fue ayer, una mujer de 66 años con patologías previas que estaba ingresada en el Chop. En el conjunto de Galicia el covid ha truncado 769 vidas. Pontevedra y O Salnés sigue como la tercera área con más casos, 630, después de A Coruña y Ourense, con 787 y 1.123 positivos, respectivamente. En cuanto a los casos activos por concellos con restricciones, Pontevedra tiene 264 (17 menos); Marín, 61 casos (uno más); Sanxenxo, 26 (uno menos), y Poio, 34 (dos menos).

Respecto a la incidencia en centros educativos, los positivos bajan a 45 (el martes había 54), y solo hay un aula cerrada, en la escuela infantil de la Casa do Mar de Marín. Los colegios con más casos son el CEIP de Mosteiro, en Meis, con 4, y el CEIP A Xunqueira 2, el Calasancio y el IES Montecelo, todos de Pontevedra, con 3 positivos cada uno.

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