Los institutos se sienten frustrados: «As instrucións cambian cada día»

El aplazamiento del curso les da tiempo, «pero nas mesmas condicións»


pontevedra / la Voz

Los institutos de la ciudad están al límite. Este viernes enviaban una nueva propuesta a la Xunta después de varias reorganizaciones fallidas por el continuo cambio de protocolos de la Administración. La decisión de aplazar el inicio de curso una semana más fue una petición formal de muchos centros de Pontevedra y A Coruña, que finalmente ha salido adelante. Les permite ganar tiempo, pero siguen teniendo demasiadas incógnitas para el retorno a las aulas. Ahora parece que gana puntos la posibilidad de que el bachillerato sea semipresencial, «pero isto pode cambiar en cuestións de horas», dice el director del IES Torrente Ballester, Henrique Egea, que como todos sus colegas de profesión reconoce que «isto é unha improvisación permanente».

Todos coinciden en que están en las mismas condiciones que antes, pero con una semana más de margen. Con el protocolo que tenían prepararon en julio, la vuelta a las aulas exigía un metro de separación, pero en agosto eso ya estaba obsoleto y tenían que reorganizar los centros con 1,5 de distancia entre meses y se baraja también la posibilidad de hacer turnos por la tarde, aunque ha empezado a perder fuerza por el exceso de profesorado que haría falta y el difícil encaje para los alumnos que acuden a actividades deportivas o musicales. Así que ahora vuelve a haber una nueva reorganización con la opción de dar parte de la docencia en los cursos superiores por estreaming, pero sigue en el aire si habrá más profesores para poder hacer desdobles en la ESO. Por lo de pronto, están reajustando horarios para ver de donde pueden arañar horas de profesores y materias para hacer viable el curso. «Facemos traballo fino con fíos gordos», apunta Egea.

En el Frei Sarmiento la situación no mejora. «Estamos otra vez en la casilla de salida», reconoce su director, David Alvariño, que dirige un centro con cerca de 1.200 alumnos en un instituto con muy poco espacio. «Cando os pais preguntan, non podemos nin dicirlles que horarios poderán ter os seus fillos», señala la directora del Valle Inclán, Pilar Freitas, que como su homóloga en el Sánchez Cantón, Rocío Vieites, reconoce los frustrante de esta situación en la que «traballamos a cegas». Los equipos directivos de todos los institutos de la ciudad aseguran que estos cambios suponen mermas en la calidad de la educación. Aseguran que la enseñanza tiene que ir encaminada hacia una combinación entre lo digital y lo presencial, pero no de forma precipitada. Las clases a distancia tocarían también la parte práctica y no solo eso, los profesores advierten que con el posible desdoblamiento de las clases se han habilitado espacios como laboratorios o bibliotecas. «Ata agora tiñamos grupos de trinta ou de máis nenos nas clases de bacharelato e non se poden manter, teñen que ser un máximo de 24-25 por aula», apunta Freitas.

La mayoría de los directores de los institutos de la ciudad no ven inconveniente en que se retrase el curso una semana. Prefieren empezarlo bien y luego prolongarlo una semana más o el tiempo que haga falta a final de curso. «Cremos que esa era unha boa solución», concluye David Alvariño.

Tanto él como el resto de directores repiten constantemente la palabra frustración y muchos de ellos reconocen que en más de una ocasión sienten «ganas de chorar» al ver que cada día tienen que rehacer su trabajo. «Fixen tantos informes para reorganizar todo que aprendín xa os nomes de tódolos alumnos e as optativas que teñen», explican en el Valle Inclán.

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