«Estamos quemados y perseguidos»

Los hosteleros temen que el miedo haga más daño que el control de aforo


pontevedra / la voz

Los hosteleros de Pontevedra se encuentran en la trinchera de una guerra en la que aseguran que se siente criminalizados. El control de la pandemia ha acorralado el ocio en la recta final del verano y en municipios como el de Pontevedra se han endurecido las restricciones para intentar frenar la transmisión del virus. Las medidas los vuelven a poner en el punto de mira y ellos, desanimados, aseguran: «Nos sentimos quemados y perseguidos».

El presidente de la Asociación de Hosteleros Empresarios de Pontevedra (Hoempo), Víctor Pampín, reconoce que además de unas medidas que reducen el aforo en terraza al 75 % y en el interior al 50 %, lo que más les preocupa es «el miedo que se le mete a la gente en el cuerpo». Y no porque no crean que hay que intentar frenar una propagación descontrolada, sino porque recalcan que ellos se han esforzado en montar todos los dispositivos de seguridad que le exigían, pero no parece suficiente para salir del ojo del huracán. «Está claro que hay que ser cautos y precavidos, pero parece que solo hay pandemia en la hostelería y la playa o el metro son sitios seguros», apunta Pampín, más dolido que enfadado después de un verano en el que muchos locales no han logrado facturar los suficiente como para hacer frente a los meses del invierno. «Veníamos de tres meses cerrados en los que no hubo ingresos, pero sí gastos y cuando empiezas a funcionar, te dan otro palo», señala Pampín. Estas mismas palabras las corrobora Marta González, de La Gramola, que es escueta: «Otro palo más y no pinta bien». Los dos lamentan que «el Gobierno haya puesto el foco en la hostelería, nos reunimos con la Xunta para formularle una serie de peticiones y no hemos tenido respuesta».

Desde este jueves solo pueden tener abierto el 50 % del aforo en el interior. Mientras el tiempo acompañe la terraza puede salvar este escollo, pero pronto llegará la lluvia y para ese momento esperan que las restricciones de la Xunta se hayan levantado y el impacto pueda atenuarse. El responsable del Savoy y del Badiana, Pablo Liste, reconoce, en sintonía con sus colegas de profesión, que el verdadero riesgo es que se junten el mal tiempo y el miedo de la gente. A la habitual cuesta de septiembre, se suma este año las medidas de la Xunta. «Es peor el miedo que el descenso de la capacidad en los locales, en cuanto empiece a llover, la ciudad va a quedar completamente desierta», apunta Liste.

La Unión de Trabajadores Autónomos (UPTA) calcula que el 24 % de los negocios de hostelería el pequeño comercio quedarán en el camino si no revierte la situación. Muchos de estos hosteleros tienen que seguir haciendo frente al pago de alquileres y nóminas después de recuperar del ERTE a sus trabajadores. «Estamos abandonados y sin apoyo», concluye Pampín.

Cierres y aperturas de locales tras las pruebas PCR a sus empleados

 

 

La hostelería es uno de los sectores que está siendo más golpeada por los daños colaterales que deja el covid. Primero estuvieron hasta el final del estado de alarma con aforos reducidos y después de un verano con poco turismo, llega un septiembre de altibajos. Las restricciones sanitarias han llegado a la ciudad, pero el virus lo hizo primero en algunos negocios de hostelería que han cerrado. Los primeros fueron en la Taberna Zentola. Dieron negativo en las pruebas después de estar en un grupo de rastreo. Decidieron prevenir y bajar la verja hace dos semanas y este miércoles han vuelto a abrir. Al mismo tiempo el Tinta Negra, en Combarro, cerró de forma voluntaria al tener positivos entre sus empleados. Los últimos en sumarse a esta cadena de contagios han sido Las cinco puertas y A Casa da Leña, en Pontevedra.

A Sanxenxo también han llegado los cierres preventivos en la hostelería. El positivo en el restaurante La Indiana, en O Vinquiño, le obligó a parar y todavía no abrió sus puertas. El responsable del local bajó la verja también en su otro negocio: La Taberna de Albino, en Sanxenxo. Apenas había habido contacto entre ambas plantillas, pero quiso prevenir. Esta semana anunciaba que los empleados de este local del puerto deportivo habían dado negativo en las pruebas PCR y en breve volverán a trabajar. Los profesionales del sector saben que han hecho un ejercicio de responsabilidad al anteponer la salud a la economía. Fueron los primeros, pero creen que será una sangría que seguirá corriendo este invierno.

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