Una década sin noticias de Sonia Iglesias

x. lamas PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

ADRIÁN BAÚLDE

El 18 de agosto de 2010 la pontevedresa salía de su casa por última vez antes de desaparecer. Las investigaciones apenas han arrojado resultados y el único imputado fue puesto en libertad

18 ago 2020 . Actualizado a las 09:52 h.

Hace diez años, Pontevedra estaba a punto de vivir uno de los sucesos más negros de su historia reciente. El 18 de agosto de 2010 se denunciaba la desaparición de Sonia Iglesias, un hecho que tocó a la ciudad en lo más hondo y que, a día de hoy, sigue sin resolverse. Es más, las investigaciones apenas han avanzado durante todo esto tiempo, demostrando ser un caso tremendamente complejo. Entre medias, hasta tres comisarios de Policía Nacional han pasado por la capital provincial, pero pese a los ingentes esfuerzos y medios desplegados, aún no se sabe qué ocurrió aquella mañana de miércoles.

Ese día, Sonia Iglesias y su pareja y padre de su hijo, Julio Araújo, madrugaron para hacer varios recados juntos. Entre ellos, acudir a una zapatería en la calle Arzobispo Malvar, un establecimiento que a día de hoy sigue abierto, aunque el responsable por aquel entonces ya se ha jubilado. Allí, la mujer dejó unas sandalias para que fuesen arregladas. Unas sandalias que nunca serían recogidas. Ese fue el último local en que se tuvo noticia de Sonia Iglesias y el dependiente, la última persona ajena al caso que la vio.

A partir de entonces, se le pierde la pista. Julio Araújo fue imputado en 2012 por la desaparición de la mujer. Sus declaraciones arrojaron una versión de los hechos con diversas contradicciones y que alteró varias veces. Él señaló que su pareja había salido de casa para hacer unos recados antes de acudir a su trabajo en una tienda del centro. Ahora bien, en ocasiones, alegó que Sonia Iglesias y él se encontraron con un atasco durante el trayecto, momento que ella aprovechó para bajarse del coche y desaparecer. Pero en otras afirmó, supuestamente, que la mujer se habría apeado del vehículo cuando un segundo turismo les cerró el paso.