Una dolorosa patada, pero ¿necesaria?

La repetición del concurso para adjudicar las obras del Gran Montecelo introduce nuevos retrasos que demorarán al menos hasta 2025 el nuevo hospital que necesita Pontevedra


La decisión de la Xunta de Galicia de volver a repetir la licitación de las obras del Gran Montecelo es un severo traspiés. Una dolorosa patada en la canilla que, sin embargo, parece que habrá que encajar como ¿un mal necesario? en evitación de ulteriores problemas de mayor calado. Pero, de entrada, evidencia que algunos responsables en la administración autonómica, no hicieron bien sus deberes lo que motiva que haya que recomenzar con el concurso, poniendo más dinero público en un contrato que no atrajo a las constructoras, salvo una excepción.

La ineficacia de quienes han tenido capacidad decisoria en todo este procedimiento y no contemplaron semejante riesgo, se traduce para los demás en que se retrasará -una vez más- la materialización del proyecto público más importante previsto en Pontevedra, tanto por inversión económica como por trascendencia social. En que obligará a esperar unos cuantos años más, que se sumarán a las décadas que llevamos de retraso acumulado, por la obra más ambicionada por los pontevedreses. Y en que seguirá requiriendo que aquellos pacientes de entre los 300.000 ciudadanos adscritos al área sanitaria Pontevedra-O Salnés que necesiten determinadas terapias, deban continuar trasladándose a Santiago para recibirlas pues, probablemente hasta dentro de cinco años, no será realidad el futuro Gran Montecelo.

La venda

La patronal de la construcción que agrupa a las grandes firmas del sector en la provincia, fue la encargada de dar la campanada y sacarle la venda de los ojos a la conselleira Ethel Vázquez en la reunión del viernes: 114 millones de euros era poco dinero para ejecutar el Gran Montecelo con las debidas garantías y con el consiguiente beneficio empresarial, también entendible.

A los ciudadanos de a pie nos puede escandalizar que se diga que semejante cantidad de cuartos sea ¿poca? Pero estas empresas hilan muy fino. Cuando no se presentan a un concurso como este, el de más presupuesto y visibilidad en la historia de la ciudad del Lérez, es porque el contrato no es jugoso, sino más bien justito.

Con la «espantá» de las grandes constructoras, salvo la excepción de Acciona, el gobierno gallego en funciones, se asustó a la vista del aviso que trasladó la patronal a la conselleira Ethel Vázquez.

Todo este lío sugiere un monumental error de cálculo y previsión por parte de las Consellerías implicadas -Sanidade, Infraestructuras, Economía e Facenda- que me imagino que tendrá bastante enfadado al presidente de la Xunta. En consecuencia, nos aboca a seguir acumulando más tiempo de espera por el nuevo hospital que el área sanitaria de Pontevedra aguarda y que Alberto Núñez Feijoo pretendía que estuviera en obra, este mismo año. Ahora veremos si corta la cinta inaugural en… ¿2025?

Explicaciones

Supongo que en cuanto Feijoo tome posesión y abra su agenda, el alcalde pontevedrés será de los primeros en obtener entrevista institucional con el presidente para repasar los asuntos pendientes. Gran Montecelo es EL ASUNTO, con mayúsculas, máxime después de esta engorrosa situación. El Concello de Pontevedra acaba de «lamentar» el retraso que introduce una nueva licitación y al menos espera que haya de servir para «para reconducir otras deficiencias». Supongo que el alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, aguarda por las explicaciones que le dé el propio presidente.

En sus dos anteriores encuentros institucionales, Feijoo y Lores chequearon esta tramitación y nada en el horizonte sugería que iba a venir este varapalo. Aunque el alcalde sí que puede atestiguar que los plazos que el presidente le daba para licitar, resolver y comenzar a obrar, se han venido estirando. La última vez, hace un año, cuando Lores recién investido alcalde para un sexto mandato, acudió a entrevistarse con Feijoo. El presidente le dijo que transmitiera a los pontevedreses que en 2020 estarían las máquinas trabajando en el nuevo hospital. Pero aún fue en mayo de este año cuando se abrió la licitación con el pésimo desenlace que acabamos de conocer.

Viene otra demora porque habrá que elaborar de nuevo los pliegos del concurso, repetir convocatoria, plazos y resolución. Sin descuidar que haya todavía algunas reivindicaciones que atender que podrían introducir más inestabilidad. De una parte, Acciona, la única que había presentado plica, en unión temporal con Veolia, podría reclamar una indemnización.

Y, de otra parte, no podemos olvidar que permanecen abiertos los frentes de vecinos y comuneros. Los primeros, cuyas casas se expropian para ampliar el Hospital, reclaman más dinero; los segundos, un canon por los terrenos, respaldados por la sentencia del Tribunal Supremo que les atribuyó la propiedad de la superficie que ya ocupan desde hace muchos años tanto la Ciudad Infantil Príncipe Felipe como la actual residencia sanitaria. Aguardemos que la Xunta de Galicia resuelva bien ambos nudos porque el proyecto para construir el Gran Montecelo ya no puede permitirse más inseguridades jurídicas y, por supuesto, más retrasos extra.

Y los habitantes de los 26 municipios del área sanitaria que suspiramos por tener una mejor sanidad pública encarnada en un hospital moderno, dotado y accesible, no podemos ni deberemos consentir más demoras. Ya tuvimos bastante castigo.

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