Pontevedra / La Voz

Un mes más tarde que otras ciudades y municipios, los parques infantiles de Pontevedra se abrieron al público este lunes. El Concello optó por ser muy estricto en el cumplimiento de las normas y la adecuación de estos recintos, a pesar de que su reapertura se podría haber hecho ya el 15 de junio. Esa decisión del gobierno local le valió muchas críticas, pero también algunas alabanzas. ¿Cómo dejan atrás los parques los precintos? La concejalía de Desenvolvemento Sostible e Medio Natural (PSOE) estableció límites de aforo en cada zona de juego, dispensadores de hidrogel en los accesos y una cartelería específica con las medidas de protección frente al covid-19. En esa cartelería el protagonista es el loro Ravachol, que se encargará de recordar la importancia de tener sentidiño y de respetar las normas y aforos.

¿Cuáles son las reglas que tienen que cumplir niños y adultos? No se puede sobrepasar en ningún momento el aforo máximo de personas; hay que desinfectar convenientemente las manos con una solución hidroalcohólica (en el caso de los menores de 2 años con una solución jabonosa); y cumplir las medidas básicas de autoprotección, esto es, frecuente higiene de manos, no toser directamente al aire o en las manos; no tocar la cara, la nariz y los ojos, y abandonar el recinto ante cualquier síntoma compatible con el covid. Una vez dentro del parque habrá que mantener una distancia interpersonal de seguridad (1,5 metros) y, de no ser posible, utilizar mascarilla.

Respecto al aforo máximo, el Concello estableció el número de personas para cada uno de los 38 parques infantiles, que va de las 90 personas del parque de Barcelos (el más grande) a las 4 del biosaludable de la calle Irlanda, en Monte Porreiro. Otros recintos grandes son los de la plaza de la Constitución, en Campolongo (60 personas), o el de A Xunqueira, en la Illa das Esculturas (60). Un máximo de 30 se admiten en el parque Oito de Marzo, en la plaza del mismo nombre, o en el de la calle Bélgica, en Monte Porreiro. Con un aforo de 25 están el de la calle Ribeira dos Peiraos, en el Gafos, o los dos de las Palmeras.

La concejalía de Desenvolvemento Sostible e Medio Natural realizó una inversión de unos 50.000 euros en las acciones para reabrir los parques infantiles en condiciones de seguridad. De esa cantidad, unos 15.000 euros se destinaron a la adquisición y colocación de los dispensadores (algunos automáticos) y otros 15.000 a garantizar la limpieza y desinfección por el período de un mes. Respecto a la medición de los aforos, desde el gobierno local se subraya que se hizo siguiendo unos criterios «de máxima precaución». Los dispensadores se irán instalando de forma progresiva en todos los parques.      

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Estas son las normas en los parques infantiles de Pontevedra