Pontevedra extenderá el compostaje a buena parte del centro urbano

Habrá contenedores en la calle para biorresiduos que se abrirán con una llave electrónica. El Concello espera que se sumen voluntariamente en torno a dos mil domicilios y negocios


Pontevedra La Voz

El Concello de Pontevedra pondrá en marcha «o antes posible» un plan experimental para extender el compostaje a buena parte del centro urbano. Todo el centro histórico y prácticamente todo el ensanche entran en la zona en la que se pondrá en marcha la iniciativa, según anunció el concejal de Servizos, Raimundo González Carballo (BNG).

 El sistema incluye la instalación de unos 60 contenedores para biorresiduos en el centro urbano, en zonas donde no es posible instalar centros de compostaje comunitario. Estos contenedores se abrirán mediante una tarjeta electrónica que el Concello facilitará a todos aquellos domicilios o negocios que que quieran participar voluntariamente en la fase experimental. La idea es repartir unas dos mil tarjetas este año.

Además de la llave electrónica el Concello facilitará también cubos para recoger los biorresiduos (de siete litros para los domicilios particulares y de 30, 60 o 90 para locales de hostelería y grandes productores), así como bolsas biodegradables aptas para el compostaje.

Las personas que se apunten al sistema tendrán que hacer la separación en sus domicilios o negocios y depositar los biorresiduos en los contenedores específicos. La empresa concesionaria se encargará de recoger estos y de trasladar los restos a una planta de elaboración de compost todavía por determinar. El objetivo del Concello es que en el nuevo contrato de recogida y tratamiento se incluya la construcción de la planta de A Canicouva.

Este sistema tendrá un coste para las arcas municipales de 421.000 euros el primer año y 348.000 el segundo, y requerirá que la empresa concesionaria incremente su plantilla entre 4 y 6 personas, así como la adquisición o alquiler de camiones específicos para la recogida, así como la instalación de los contenedores, la compra de los cubos y bolsas, la campaña de sensibilización puerta a puerta... A esas cantidades hay que sumar 45 euros por tonelada tratada, aunque este precio variará en función de la cantidad del compost obtenido. 

El objetivo es que a finales de este año se estén tratando por este sistema unas dos mil toneladas de biorresiduos, que añadidas a las que ya se tratan en los centros de compostaje comunitario y las que entran en los composteros individuales que se están repartiendo en el rural pueden sumar cerca de las siete mil toneladas. Esa es la cifra a la que aspira a llegar el Concello en este 2020, con lo que se cumpliría la normativa europea (asumida también por el Estado y la Xunta) que obliga a tratar el 50 % de los biorresiduos a 31 de diciembre de este año.

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