Las asociaciones de vecinos echan a decenas de monitores

Los colectivos dan por perdida la temporada de cursos


vigo / la voz

El obligado distanciamiento social asfixia a las asociaciones de vecinos y les llena de incertidumbre La suspensión de sus actividades les ha dejado sin ingresos, mientras deben seguir afrontando gastos fijos y pagando a sus administrativos. Decenas de monitores que vivían de ellas se han quedado sin sustento.

A estas alturas, los colectivos vecinales ya dan por perdida la temporada de actividades y cursillos. Las dudas surgen sobre si podrán reanudar sus actividades en septiembre y en qué condiciones lo harán. Pero por el momento no han obtenido una respuesta.

La presidenta de la Federación de Vecinos ha enviado cartas al ministro de cultura, al alcalde de Vigo y a la subdelegación del gobierno de Pontevedra y al conselleiro de Cultura, que es el único que ha contestado.

Los representantes de estas entidades, que tributan como empresas y no están recibiendo ayudas específicas por el covid-19, quieren saber cuándo podrán reiniciar todas sus actividades lúdicas, los ensayos de los grupos y de qué forma volverán a hacerlo. Solo las que tienen terrazas al aire libre han podido abrir parcialmente una de sus fuentes de recursos. «Somos un nicho de empleo y los profesores y monitores también tienen hipotecas o alquileres y familias a las que mantener», afirma la presidenta de la federación vecinal, María Pérez.

«No está decidido de manera oficial, pero la prudencia nos dice que, habida cuenta de la fecha en la que estamos y que queda un mes de actividades, nuestra idea es anularlas hasta septiembre», señala un portavoz de la asociación de vecinos de Coruxo.

Inactivos y sin cobrar

José Carlos Romero, portavoz del centro cultural de Bembrive, señala que tienen 31 monitores inactivos y sin cobrar. «No sabemos cómo vamos a hacer cuando abramos. Nadie nos asesora ni nos dice nada», lamenta.

Del mismo modo, el presidente de la asociación de vecinos Camiño Vello de Coia, José Costas, se teme también que hasta septiembre no podrán reanudar sus actividades. «Mientras nos hemos quedado sin ingresos, continuamos teniendo los gastos, que no nos perdonan», señala. Fiz Axeitos, de la asociación de vecinos del Casco Vello espera al menos poder organizar una fiesta del solsticio de verano «de muy pequeño formato», esperando tiempos mejores, comenta.

«No podemos estar sin cobrar»

La profesora de pilates Eleonora Pokidiuk Zasiekin, nacida en Argentina pero residente en España desde hace 20 años, es una de las monitoras que se han quedado sin empleo a raíz de la paralización de las actividades de asociaciones vecinales. Pertenece a una empresa que le ha mandado al erte y, por ahora, solo ha cobrado 400 euros correspondientes a la última quincena de marzo. Todavía está esperando que le ingresen lo que le corresponde de mayo y abril. Hasta ahora ha ido sobreviviendo gracias a unos ahorros, que se le están acabando, por lo que empieza a precisar ayuda para subsistir. «He ido a ver a la asistente social para pedir alguna ayuda porque llevo dos meses sin pagar el alquiler y también para gastos de alimentación», afirma esta residente en Pontevedra. Hasta que la situación no se normalice, sigue en contacto con algunas alumnas a través de Internet todos los martes y jueves por la tarde. «La verdad es que me gusta, es bastante divertido, aunque no es lo mismo a la hora de tener que corregir los errores», afirma. Para ella no es ninguna novedad el uso de las redes sociales, puesto que antes de que empezara la pandemia, enviaba vídeos a sus alumnas para mostrarles los ejercicios de pilates. «La entrada de dinero que tenía se ha visto muy reducida. Las facturas me las siguen pasando igual y no podemos estar sin cobrar», dice.

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