Ganas de playa, pero con cautela y sin agobios al estrenarse en lunes

El Gobierno autoriza a los concellos a limitar los aforos o el tiempo de permanencia


Pontevedra / la voz

Con timide z, las playas de Pontevedra y su comarca se adentraron este lunes en la fase dos de la desescalada. En principio, y según confirmaron desde los distintos gobiernos locales, no hay restricción alguna a su disfrute a pesar de que el Gobierno, tal y como recoge el BOE, delega en los concellos la posibilidad de «establecer limitaciones tanto de acceso, que en todo caso será gratuito, como de aforo en las playas».

De este modo, desde Sanxenxo, donde su alcalde Telmo Martín anunció una innovadora parcelación del arenal, reiteraron que esta medida no se pondrá en marcha hasta mediados de junio, mientras que en Poio se remiten a las restricciones sanitarias, mientras la Policía Local establecerá un control para verificar el cumplimiento de estas limitaciones. De igual modo, en Bueu instan a los bañistas a cumplir con las medidas de seguridad, mientras que en Marín, agentes municipales colocaron carteles con las recomendaciones genéricas, una medida que también se llevó a cabo en los arenales del Lérez, Ponte Sampaio y Os Praceres, en el municipio de Pontevedra.

La reapertura de los arenales estuvo acompañada, en algunos casos, del acondicionamiento de sus entornos y de los servicios que las playas ofrecen para adaptarse a las medidas impuestas como consecuencia de la pandemia del coronavirus. «No primeiro tramo do día, a situación na praia foi de absoluta normalidade», señaló el concejal pontevedrés Iván Puentes, al tiempo que subrayó que los usuarios respetaron, en todo momento, el distanciamiento social.

De hecho, este es uno de los aspectos sobre los que más se hizo hincapié, en el que se mantenga una distancia mínima de dos metros. También, y dentro de la llamada «nueva normalidad», se advierte de que la necesidad de que los usuarios mayores de 6 años utilicen mascarilla en aquellos supuestos en los que sea imposible mantener el distanciamiento social.

Asimismo, los objetos personales, desde toallas hasta sombrillas y sillas de playa, deberán colocarse de tal modo que «se garantice un perímetro de seguridad de dos metros con respecto a otros usuarios». Esta medida no afecta a personas convivientes, al tiempo que se autoriza que se desplacen grupos de hasta quince personas hasta los arenales.

De cara al futuro, el Gobierno no solo deja en manos de los concellos el establecimiento de otras restricciones de aforo, sino también la opción de que establezcan límites en los tiempos de permanencia, así como en el acceso a los aparcamientos.

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