Miguel Cortegoso: «Somos psicólogos, entrenadores y padres»

Fundó el Mace-Sport en 1992 y entrena a cerca de 200 chavales después de competir a todos los niveles


pontevedra / LA VOZ

Miguel Cortegoso es puro nervio, no para ni un segundo, siempre tiene algo que hacer o algún proyecto en marcha para intentar llevar el Mace-Sport más alto de lo que ya ha llegado. A punto de cumplir 50 años, puede decirse que esta es la primera vez que paró. El estado de alarma y el confinamiento le obligaron a frenar en seco su actividad, aunque él puntualiza rápido. «La presencial, seguimos dando clase on line, no estábamos acostumbrados, pero como esto llegó de repente hubo que adaptarse y entrenamos en casa», señala Cortegoso, que hasta participa en campeonatos nacionales e internacionales a través de Internet. Eso sí, al principio las respuestas tenían más fuerza, pero a medida que avanzaban los días, la gente parece que va perdiendo interés. «Conozco muchos que son buenos estudiantes universitarios, pero al no ser presenciales les está costando más. Es como en los campeonatos, al no haber recompensa, no es lo mismo», explica el taekuondista. Él sí que no pierde interés en la disciplina por mucho que pasen los días y los años.

Miguel Cortegoso todavía recuerda cuando empezó. Como la mayoría de los chavales se inclinó por los deportes más populares, pero pronto él y sus amigos empezaron a interesarse por las artes marciales y el aikido y de ahí al taekuondo. «Empecé con ellos, pero vi que a mí se me daba mejor y mientras algunos lo fueron dejando, yo continué», recuerda. Ese enganche que tuvo siendo un niño lo mantiene todavía hoy, aunque en estos años ha habido muchos cambios. En 1992 montó junto a su mujer, Tere, el Mace-Sport, que hoy sigue activo en la calle Palamios, de Pontevedra. En estos casi 30 años ha conseguido que sea un punto de referencia en Galicia e incluso llegó a tener dos sedes más. «Tuvimos muchas fases, etapas de crecer y de menguar, pero ahora, aunque solo tenemos un local, creo que estamos en el mejor momento», reconoce.

Con cerca de 200 alumnos de todas las edades y presencia en competiciones nacionales e internacionales, apenas puede pedir nada más «No paramos, somos psicólogos, entrenadores, ahora hasta somos como padres de muchos, ayudamos en todo lo que podemos», indica Cortegoso, que habla con nostalgia de su etapa como deportista en activo. Echa de menos subirse al tapiz, esa soledad para tomar sus propias decisiones, de ser el único responsable de cada movimiento y la adrenalina que da competir. Desde hace unos años ha tenido que cambiar ese perfil por el de profesor. «A veces debería disfrutar más dando clases, pero me encanta competir, tengo que aprender a disfrutar de ser profesor, hay que desintoxicarse de los vicios», bromea Cortegoso, que si hay algo que le hace sentirse muy orgulloso es ver el esfuerzo de los pequeños: «Ellos te hacen sacar la máscara y te los comes a besos, disfrutas mucho».

Tocar unas olimpiadas

Con más de media vida dedicada al taekuondo, a Miguel Cortegoso le quedan muchos sueños por cumplir. «Mi reto es clasificar a alguien para unos Juegos Olímpicos, a nivel deportivo es lo que nos queda por cumplir», comenta el director del Mace-Sport, que tiene en su hija Sara Cortegoso, la mejor sucesora de una saga de taekuondistas. Ella entrena estos días junto a su padre en el salón de su casa de Pontevedra y desde hace unos días sigue las instrucciones del centro de alto rendimiento (CAR) de Barcelona, en el que reside desde hace un año. El confinamiento dejó a su Sara a las puertas del Campeonato de Europa. El estado de alarma obligó a suspender la cita internacional para la que se había clasificado. Ella tiene la fortuna de poder viajar, pero su padre reconoce que uno de los deseos recurrentes que tiene dentro de su disciplina es que todos los deportistas que se ganen en la pista acudir a citas internacionales no se queden si ir por problemas económicos. «Me encantaría que llegase un Bill Gates y me dijese ‘Miguel, lo que se hayan clasificado para pruebas europeas o mundiales, pueden ir’», comenta el responsable del Mace-Sport, que en su larga trayectoria ha comprobado lo difícil que es dotarse de recursos para poder estar presente en todas esas grandes citas. «No somos un deporte minoritario, me siento valorado y reconocido, pero me gustaría que nadie se quedase fuera de competiciones por falta de pasta», puntualiza.

Miguel Cortegoso es un referente en la ciudad porque se ha empeñado en visibilizar cada vez más su deporte. Además de pruebas al aire libre para democratizar la disciplina, organiza cada otoño el Campeonato de España de clubes. Su nombre ya es inseparable al taekuondo, ya sea compitiendo o enseñando.

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