«La última simplificación de la ABAU nos quitó un peso de encima»

Dos estudiantes del IES Valle Inclán relatan cómo llevan un final de curso loco


PONTEVEDRA / LA VOZ

El suyo es ya un curso duro de por sí. Supone decir adiós a una etapa educativa para afrontar otra meses después que suele conllevar muchos cambios en lo académico, pero también en lo personal. Los alumnos que estudian 2º de bachillerato viven desde el 16 de marzo, cuando se suspendieron las clases presenciales en sus institutos, en constante adaptación. Dos estudiantes del IES Valle Inclán de Pontevedra, Sabela Rodríguez Ríos y Laura Vázquez Vázquez, cuentan cómo está siendo el proceso con el nuevo selectivo ya con fecha en el horizonte -7, 8 y 9 de julio- y con modelos de examen simplificados.

Sabela cursa el bachillerato de humanidades. Habla de sus sensaciones. «Al principio nos pilló desprevenidos y hasta hace pocos días todo era incertidumbre». Esta chica alude a la descompensación que provocó el confinamiento en lo educativo. «Había una descompensación entre lo que nos mandaban los profesores y lo que podíamos hacer realmente porque no se pueden seguir unos horarios tan estrictos», sostiene. Y es que, pone como ejemplo, un trabajo simple de los de antes tiene ahora un grado de dificultad añadida «cuando no se puede ni salir a respirar».

La pandemia llegó para los alumnos de 2º de bachillerato casi en el esprint final y trabajando a un ritmo muy alto. El confinamiento en casa supuso un parón en seco y un mar de dudas iniciales sobre el sistema de evaluación y sabiendo que la ABAU estaba ahí. «Intento llevar el curso al día trabajando por las mañanas y si tengo alguna videoconferencia y lo necesito estoy un rato más después de comer. Cada profesor hace como quiere, pero de la mayoría tenemos bastante apoyo, lo que nos facilita las cosas», expone Laura Vázquez, que eligió la modalidad de ciencias biosanitarias.

La Comisión Interuniversitaria de Galicia (CIUG), que es quien diseña la prueba, ha resuelto por fin las dudas sobre cómo va a ser el modelo de examen. Desaparecen las opciones A y B y habrá en cada materia preguntas a elegir y en la que se podrá descartar un bloque de contenidos. Tanto Laura como Sabela creen que es una solución acertada porque la situación es excepcional y requiere de medidas excepcionales. No obstante, ha habido críticas en redes por parte de estudiantes que habían hecho el selectivo con el modelo anterior.

«La tercera evaluación la estamos preparando por nuestra cuenta y no vamos seguros. Al principio fue una situación muy extraña. Los nuevos modelos son en teoría más fáciles, pero también van a aumentar la competitividad», cree Laura.

Sabela alude a que el selectivo siempre fue una prueba «agobiante» al ser el examen definitivo y entiende que en estas circunstancias lo es más. «La última simplificación nos quitó un peso de encima. Para los que necesitan una nota muy alta puede ser una complicación», dice Sabela, que quiere estudiar Traducción e Interpretación.

Entienden que la ABAU de julio se realice con amplias medidas de seguridad: más aulas, todos con mascarilla y con más vigilancia. «Son medidas lógicas», afirma Laura, que todavía no tiene decidido qué estudiará después. «Tengo bastantes dudas, aunque podría ser algún grado de ciencias de la salud».

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