Pontevedra quiere salvar sus fiestas

Eugenio Giráldez
Eugenio Giráldez CORONAVIRUS

PONTEVEDRA CIUDAD

Pese al panorama de cancelaciones, el Concello decide aguardar consciente de la importancia vital de los festejos para la economía local

26 abr 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El Concello de Pontevedra se posiciona en la excepción. Frente a lo que tantos otros municipios del país están decidiendo, cancelando festejos, incluso ya para los meses de verano, la ciudad del Lérez mantiene la intención de sacar adelante la mayor parte de la programación del Verán Cultural. Bajo esa denominación marco, el gobierno municipal engloba un calendario de eventos de dos meses y pico, que abarca desde la romería de San Benito del 11 de julio hasta la Feira Franca, que este año caerá en 4 y 5 de septiembre.

El alcalde fue quien verbalizó hace 48 horas esa posición durante una comparecencia telemática. «Parece evidente que as grandes aglomeracións van estar prohibidas por algún tempo, pero a min non me gusta adiantarme na toma de decisións», manifestó. Puede parecer una defensa numantina. Pero se explica desde una óptica muy sencilla: Miguel Anxo Fernández Lores y su equipo son conscientes de que toda la programación festiva de Pontevedra genera un retorno económico de muchos millones de euros que, si cualquier año es fundamental, este malhadado 2020 resultaría vital para la economía local.

Basten un par de datos para que se hagan una idea: solo la Feira Franca, en la práctica día y medio de festejo de recreación medieval, mueve entre 9 y 12 millones de euros cada año. Ahora multipliquen contando solamente el festival de jazz, Santiaguiño del Burgo y semana grande de la Peregrina. Y un segundo indicador: el PIB de la ciudad de Pontevedra fue de 1.888 millones de euros en el 2019. El sector servicios aportó 1.371 millones, un porcentaje altísimo en el que el movimiento que generan las fiestas tiene una incidencia altísima para el turismo, la hostelería y el comercio de proximidad. Para Pontevedra tener que prescindir de los festejos puede suponer la muerte económica para numerosos establecimientos.