La policía frena a varias personas que se echaron a la playa en busca de fardos del macroalijo de Arousa

Entre los detenidos, como cabecilla del plan, está un pionero del narcotráfico en contenedores

Fardos encontrados en rocas de la ría de Arousa, y que se corresponden con el alijo del fin de semana
Fardos encontrados en rocas de la ría de Arousa, y que se corresponden con el alijo del fin de semana

redacciòn

No es extraño, no, al menos, en Arousa, que la noticia de que un alijo ha sido arrojado al mar se siga inmediatamente de un inusitado frecuentar de las playas. Obviamente, nada tiene que ver en ello el atractivo natural de la ría y sus paisajes, sino la perspectiva de poder echarle el guante a algún que otro fardo. Teniendo en cuenta que los grupos especiales del Cuerpo Nacional de Policía (UDYCO) y de la Guardia Civil (EDOA) de Pontevedra recuperaron el sábado 143 paquetes de cocaína -68 del agua, tras una persecución trepidante en pos de dos planeadoras en la que contaron con la colaboración de Vigilancia Aduanera-, no era descabellado calcular que algo podía seguir flotando para acabar arrastrado a la costa horas más tarde. Sucede que las cuentas de la lechera se toparon esta vez con un obstáculo añadido: el confinamiento a raíz del coronavirus.

Fuentes policiales confirman que han identificado a varios individuos que se echaron a las playas para rastrear cualquier resto de un alijo que, con 3.700 kilos de cocaína, es el mayor que se ha interceptado en Galicia en los últimos trece años. La presencia de demasiada gente en el entorno de Castiñeiras, donde los tripulantes de una de las dos lanchas vararon la embarcación tras echar al agua su cargamento, también llamó la atención de los vecinos. Pero de nada les sirvió a los caminantes la disculpa de darle un desahogo al perro. Un arenal no es lugar para andar de paseo en tiempos de cuarentena.

Sigue la búsqueda

Mientras, los dos lancheros huidos en Ribeira continúan en busca y captura. En cuanto a los siete detenidos, pertenecientes organizaciones implantadas en A Guarda y Arousa, dos de ellos duermen en la cárcel desde el lunes y otros cuatro declararon ayer ante el juzgado número 2 de Cambados, que decretó prisión provisional, comunicada y sin fianza. Lo hicieron por videoconferencia, un sistema que mantiene perfectamente coordinados a la autoridad judicial, los investigadores y la Fiscalía Antidroga de Pontevedra pese al confinamiento.

El más relevante de quienes han caído es Antolín Fernández Pajuelo, un veterano del negocio, de gatillo fácil, que a lo largo de tres décadas ha tocado palos como el secuestro y el tráfico de hachís y cocaína. Es más, se le considera un pionero de la importación de polvo blanco en el interior de contenedores marítimos.

En 1996, la Interpol lo relacionó con un envío de 687 kilos desde Perú, donde se supone que también se originó este alijo, con escalas en Róterdam y el puerto búlgaro de Varna.

Una anécdota ilustra su carácter destemido. Hace años, un hombre se presentó en una comisaría gallega con la intención de sacarse el pasaporte. A la funcionaria que lo atendía le extrañó que, en la foto que presentaba, el individuo vistiese el uniforme de la Guardia Civil. En efecto, era el narco guardés, que se ganó otro problema al tratar de hacer colar una identidad falsa de semejante guisa.

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