El pintor agradecido con el confinamiento

Kike Ortega es consciente del drama que nos rodea. Pero busca y encuentra la parte positiva de permanecer aislado


pontevedra / la voz

Quizás no sería un mal ejercicio, en estos tiempos revueltos del coronavirus, que cada persona se pusiese como ejercicio diario buscar algo positivo en todo lo que está pasando. Kike Ortega, pintor y pontevedrés, lo hace. Y le da resultado. El artista es plenamente consciente del drama que nos rodea y del tortazo económico que se viene encima, de hecho, no racanea humanidad para hablar de ambas cosas, pero trata de ir más allá, y de buscar lo bueno de permanecer aislado. Reconoce que lo acaba encontrando y que hasta tiene una sensación de culpabilidad permanente por sentirse feliz confinado en su casa y taller, ya que todo es lo mismo. Pinta y esculpe más que nunca, disfruta del silencio de la soledad (vive solo en la zona antigua de Pontevedra y, por tanto, pasa el confinamiento en solitario), ha saludado durante los aplausos a vecinos de los que desconocía su existencia y llama a su madre a diario con la esperanza de que siga estando estupenda.

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