El táper se impone en la casa de los pobres

El comedor social de Pontevedra repartió ayer espaguetis y caldo. Pero no dejó sentar allí a nadie. Hubo algún disgusto


pontevedra / la voz

El comedor social de San Francisco es toda una institución en Pontevedra. Ahí comen cada día más de cien personas sin recursos, algunas de ella sin casa, por lo que este lugar es lo más parecido a un hogar que tienen. El padre Gonzalo, el alma máter de este espacio, conoce bien esta situación. Por eso, a las autoridades, a los voluntarios y a los trabajadores le costó convencerlo de que, ante la crisis sanitaria del coronavirus, no quedaba otra que cerrar las instalaciones y hacer únicamente un reparto de comida en táper o bolsa. «Es que es una decisión muy dura... hay tanta gente que depende de nosotros», reflexionaba el religioso. El viernes, todavía tenía previsto que ayer, sábado, se pudiese dar una última comida en el comedor y ya el lunes comenzar con el reparto de comida para ingerir a domicilio. Pero las cosas se precipitaron, llegó el estado de alerta, el cierre de comercios y ayer ya no se sirvieron las mesas en el comedor social. No fue nada fácil. Desde luego que no.

Aunque el Concello ya anunció el viernes que se tomaban medidas con el comedor social, a algunas personas les cogió totalmente de imprevisto la situación. «Llegaron y pensaron que sería como siempre, pero no era así. Y eso no gustó a todos», contaban desde el comedor social ayer al mediodía. Hubo quien intentó sentarse igualmente a la mesa, quien no tenía táper para llevar.... Se armó alguna bronca. Así que al final acudió la Policía Local de Pontevedra para supervisar el reparto de táperes.

Se mantuvo el menú

Pese a no poder comer allí, a tener que llevar el sustento a casa o al lugar donde estas personas pasen el día, ayer se mantuvo el menú habitual de los sábados en el comedor social. Así, de primero hubo caldo y de segundo espaguetis con carne. Desde el comedor señalaban que la semana que viene, aunque se siga repartiendo en táper, también se van a mantener las recetas habituales «porque es lo que hay en la despensa, sino no llegaría para todos». Eso sí, probablemente en vez de dos platos se haga uno.

El Concello de Pontevedra anunció que enviará a Protección Civil para llevar a cabo ese reparto, que únicamente tendrá lugar los lunes, miércoles y viernes y en un horario muy concreto: de 13.00 a 13.30 horas.

Igualmente, el Ayuntamiento de Pontevedra impone otras medidas para acceder a esta alimentación. Así, solamente podrá acudir a recoger los víveres un miembro de cada familia, no podrá haber niños en la cola y todo el mundo debe guardar una distancia de seguridad de un metro.

Los albergues sociales, abiertos

El comedor social ha modificado su trabajo y ¿qué ocurre con los albergues para personas sin techo? Los dos lugares de esas características que hay en la ciudad, el albergue de Cáritas de Monte Porreiro y el de Calor y Café continuaban abiertos ayer y sin previsión de bajar las persianas. «Nosotros de momento vamos a seguir dando cama a estas personas que, de lo contrario, se quedarían en la calle», señalaba Víctor Rey, director de Calor y Café, que añadía que ayer [en referencia a la noche del viernes al sábado] solo habían dormido siete personas allí. Conchi Vázquez, directora de Cáritas, indicaba lo siguiente: «Cerramos o centro de día pero o albergue de momento mantémolo».

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