Así se desmonta un edificio para volver a levantarlo igual

El cuidadoso desmontaje de este inmueble de la calle Echegaray es una especie de puzle que ronda los 35.000 euros


pontevedra / la voz

Es casi como hacer un puzle gigante. Desmontar un edificio y volver a levantarlo es un trabajo delicado en medio de un montón de escombro. Nada puede fallar. Desde hace un par de semanas, un grupo de operarios desmontan las dos fachadas de un inmueble de principios del siglo XX ubicado en la calle Echegaray. En ese solar levantarán un edificio con dos sótanos, pero las fachadas deben ser las mismas por orden de Patrimonio. Es el Concello de Pontevedra quien al emitir la licencia para construir obliga a su conservación. Y es que está vivienda con fachada a dos calles (Rúa Nova de Arriba y Echegaray) está en el catálogo municipal de edificaciones a conservar. En su ficha aparecen detallados los posibles intereses que pueda tener. Mientras en los de carácter histórico no se recoge ningún dato, en los de carácter arquitectónico detallan que «esta tipología de fachada se repite a menudo en Pontevedra con variaciones del gablete de coronación de fachada, muy interesante en este caso con la incorporación de balcón». El edificio quedará nuevo por dentro y antiguo por fuera. Así que Enrique Acuña, encargado de la obra, ha tenido que numerar una a una todas las piedras y balcones de este inmueble para trasladarlo. «Tenemos que sacarlas y almacenarlas de arriba hacia abajo para que la parte inferior quede primera a la hora de empezar a montarlas», explica Acuña, que trabaja para la pontevedresa Demoliciones Zabar. 1a 2,a, 3a...1b, 2b, 3,b... A cada piedra le corresponde un número y a cada piso, una letra. No recuerda hasta que número llegaron, pero sí el trabajo que le dio hacerlo. «Primero tuvimos que sacar todas las placas del edificio y columnas para dejar las fachadas limpias y poder empezar el trabajo», comenta Acuña, que pese a llevar una década en la empresa es solo la segunda vez que tiene que hacer este trabajo tan delicado. Él y su equipo son los encargados del desmontaje, para levantarlo ya le tocará a la constructora que tiene planificado edificar en una de las calles más demandadas de la ciudad. Un piso a reformar de tres habitaciones ronda los 180.000 euros, pero de obra nueva apenas hay en una calle recién reformada. También eso dificultó los trabajos. La demolición arrancó un 13 de enero, al mismo tiempo que el Concello comenzaba la ampliación de las aceras de Echegaray. «Nos retrasó un poco porque teníamos que dejar paso a los peatones mientras trabajábamos», comenta Acuña.

Será una edificación nueva con una fachada antigua que estos obreros miman con cuidado para no romperla. «Utilizamos una rama con gomas para no dañar las piedras», apunta el encargado, que vigila que en todo el proceso, desde la numeración hasta la finca de la avenida de Vigo donde las custodian, no sufra daños. En cuanto acaba esta tarea, entran los canteros para reparar y limpiar las posibles imperfectos que se hayan generado en cada uno de los bloques. «Estas tarefas non son habituais porque o custo se eleva moito, este traballos teñen un prezo que pode alcanzar os 30.000 ou 35000 euros», asegura Jorge Barcala, propietario de Demoliciones Zabar.

A pie de obra, los operarios reconocen que estos trabajos son los que menos le gustan por el cuidado que tiene que tener para que cuando se monte el puzle no haya piezas sueltas. Eso incluye que la numeración de cada fachada vaya en colores distintos con una pintura especial que no deje rastro. En un par de días acabarán de desmontar un puzle que dejan en las mejores condiciones a los que le toquen levantar esta histórica vivienda de principios del siglo pasado abandonada desde hace años.

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