Ligones y narcos hacen suyo el entroido

Las comparsas pusieron color y hasta nieve en un desfile que recorrió Pontevedra con calor propio del mismísimo Caribe, en el que dos fueron los temas estrella: el narcosubmarino y «La isla de las Tentaciones»


pontevedra / la voz

Con el desfile de carnaval en Pontevedra, que se celebró ayer con un calor más propio del Caribe que de las Rías Baixas, pasa lo mismo que cuando uno comienza una obra en casa: se sabe cuando empieza pero jamás cuando termina. Pasan horas y más horas y siguen desfilando comparsas con su luz y su color. Aún así, pese a que es larguísimo, hay valientes que llegan con más una hora de antelación. Lo hicieron ayer Isabel y Manuela, dos mujeres que ya peinan canas que se plantaron a las 15.30 horas en un banco de Benito Corbal para asegurarse ver el desfile sentadas. Mientras esperaban, debatían ellas sobre cuál sería el tema estrella en el desfile. «Seguro que sacan al Coletas y al Pedro», indicaban. Efectivamente, en medio de la comitiva Pedro y Pablo aparecían en pijama y convertidos en compañeros de cama. Pero las dos ancianas se equivocaron en una cosa: la política no fue la gran protagonista de los disfraces. Ganaron los narcos, con varios narcosubmarinos flotando por Pontevedra, y el ligoteo, con varias réplicas de La Isla de las Tentaciones.

La cosa empezó fuerte. A poco de arrancar el desfile, el Satisfayer hizo ya aparición. Y no solo entró en escena el cachivache sexual, sino que hasta apareció también un probador que animaba a comprobar cómo funcionaba el succionador. Casi nada. La escena era observada con incredulidad desde la acera por Francisco, de 88 años y natural de Barra do Miño, aunque afincado en Pontevedra. La carcajada que le dio al ver el disfraz de Satisfayer fue tal que tardó en recuperarse. Luego, aseguró: «Eu non sei para que vale iso».

Francisco rosmaba porque la comitiva iba un poco lenta. No sabía él que el barco del rey Urco, que abría el desfile, había varado en la Peregrina y eso retrasó un poco el pasacalles. Pero qué importa el tiempo cuando hay quien hace entretenido el desfile dándolo todo. ¿O qué dicen de un pequeñajo que iba en la comitiva de los Picapiedra y gritaba para captar la atención de su madre como si fuese el mismísimo Bam-Bam Mármol? En realidad, el rapaz se llamaba Mateo e iba en uno de los grupos que demostró que los clásicos no mueren. Como también lo hizo la gigantesca comparsa de Samieira -con nada menos que noventa miembros-, que derrochó belleza con Aladdín o quienes desfilaron ataviados de los míticos Toy Story. Aunque para clásicos los miembros de Amencer, la entidad de personas con parálisis cerebral, que convirtieron sus bicis adaptadas en Harley-Davidson.

De los amoríos a los Amoriños

Conforme avanzaba la comitiva y los amoríos de los de los de las islas tentadoras hacían aparición en varias ocasiones, el público se preguntaba en qué momento vendrían los Amoriños de verdad, es decir, la comparsa de Bora, que era la gran esperada porque se despedía del desfile carnavalero. En realidad, le tocaba salir al final. Y, sobre las seis y media de la tarde, sus miembros andaban aún bajando los plumajes del camión en la zona de Tafisa. Lo hacían con una sensación de nostalgia. «É un día moi especial e emotivo», se les oía decir mientras unos y otros se daban abrazos. Allí, en la cola para ir saliendo al desfile estaban también otras comparsas, como por ejemplo Estrelas da Noite de Tomiño, que llamaba la atención porque, en pleno bochorno, hizo aparecer la nieve en Pontevedra. Isabel, que tiene 61 años y lleva casi media vida desfilando, encarnaba bien ese espíritu de mujer u hombre de comparsa:

«Isto ou che gusta moito ou non o fas. Traballamos todo o ano para estar hoxe aquí»

, indicaba mientras se ajustaba una peluca blanquísima.

Al anochecer, todavía era una incógnita el ganador de los premios. Se sabía, eso sí, quienes perdieron: los chavales a los que les requisaron varias docenas de huevos porque estaban armándola en Gutiérrez Mellado.

Os Amoriños de Bora gana el primer premio del desfile pontevedrés

Desfile de Carnaval en Pontevedra
Desfile de Carnaval en Pontevedra

¿Quieres saber qué otras comparsas, grupos o disfraces obtuvieron galardón? Consulta aquí toda la lista de premiados

No podía despedirse mejor. Os Amoriños de Bora, la comparsa de carnaval que recientemente anunció que colgaba los hábitos (o, mejor dicho, el disfraz) y que este sería su último desfile en el entroido pontevedrés se ha despedido por todo lo alto. Se impuso, un año más, y consiguió el primer premio de comparsas. En segunda posición quedó la comparsa Os Solfamidas y en tercer lugar se posicionó As flores do carnaval. Consulta aquí toda la lista de premiados. 

 

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