Jesús Ramos: El comodín que siempre le resulta al primer equipo

Vuelve a sentarse en el banquillo del Pontevedra


Cuando Jesús Ramos cogió el banquillo después de la salida de Luismi enseñó a la plantilla a creer en si misma para salir de la mala dinámica en la que se encontraban y para calmar las aguas revueltas que deja una destitución. Su breve paso por el banquillo granate demostró que eso que había inculcado no era la suerte del entrenador nuevo, sino el resultado de un cambio de chip. Rescató a la plantilla en octubre y esa estela que dejó como rescatador le persigue hasta hoy, al volver a recibir la confianza de Lupe Murillo para salvar al Pontevedra.

El club tira de un hombre de la casa que conoce el pasado y trabaja con los jugadores del futuro. Como coordinador de la base ha visto pasar a muchos canteranos que buscaban un hueco en el primer equipo. Es un hombre de fútbol, pero sobre todo es un hombre del Pontevedra, de la casa. Mano derecha de Luismi en el juvenil y en el primer equipo vio como este salía y volvía a convertirse en la sombra de Carlos Pouso sin levantar la voz. Ahora será él quien haga la sombra.

A diferencia de octubre, está obligado a demostrar que lo que consiguió ante el Celta B y el Melilla no fue fruto de la casualidad del interino. Ha sacado la plaza fija en el banquillo granate y tiene mucho trabajo antes de que acabe la temporada. Se ha convertido en el comodín más rentable para el Pontevedra, al que este año le ha valido más que un máster en fútbol. Ahora queda pendiente saber si aprobará el examen final. Para ello habrá que salvar la temporada de un equipo que en las últimas jornadas camina hacia el precipicio. Necesita dar la inyección de moral definitiva.

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