Los dos peores equipos de la segunda vuelta frente a frente

Pontevedra y Oviedo B son los únicos del grupo que todavía no han ganado


pontevedra / la voz

Pontevedra y Real Oviedo B tienen este domingo en Pasarón un partido trascendental para dar portazo a sus respectivas malas dinámicas. El año 2020 ha comenzado cruzado para lerezanos y filial ovetense, que el domingo tienen una oportunidad para establecer un punto de inflexión y trepar por encima del otro en su necesidad para levantar la cabeza y comenzar a respirar.

Los granates y los azules son los únicos equipos del grupo I de Segunda División B que todavía no saben lo que es ganar un partido desde que se puso punto y final a la primera parte de la competición durante la primera semana del mes de enero. La racha de los hombres de Carlos Pouso es incluso peor que la del filial, pues no sabe lo que es ganar desde hace siete jornadas.

Ambas escuadras están siguiendo trayectorias casi gemelas tras el cambio de año, con tres empates y dos derrotas en los últimos partidos que les han hecho perder peso en la clasificación. En el caso del filial incluso le ha costado la entrada en puestos de descenso. El partido se antoja importante ya no solo de cara al presente, sino en vista de posibles problemas hacia el final de curso. El Pontevedra precisa mantener por debajo y con el average a su favor a un equipo que ahora mismo es rival directo por evitar el descenso, ya que actualmente la diferencia entre unos y otros es de solo tres puntos favorable al Pontevedra.

El principal problema que está lastrando a los granates tras superar el ecuador de la competición es la falta de gol. Si bien en defensa el Pontevedra está manteniendo unos números razonables, el equipo está lastrando demasiado sus solo dos goles anotados en esta segunda vuelta. El Rácing de Ferrol es el único equipo de la liga con peores guarismo en este aspecto. La dirección deportiva ha firmado a Rufo para tratar de paliar este problema, pero al jugador no le están llegando demasiados balones que rematar en sus primeras semanas con la casaca pontevedresa.

El ejemplo de la primera vuelta

El partido ante el Oviedo de la primera vuelta, en el que el Pontevedra que por aquel entonces entranaba Luismi Areda consiguió regresar del Requexón con los tres puntos, sirvió para que el equipo tomase un respiro luego de los malos presagios traes caer contra Ibiza y Baleares. En Oviedo el equipo de la ciudad del Lérez compitió de gran forma y sacó un triunfo que se le complicó sobre manera luego de la expulsión tempranera de Nacho López. Fue la primera victoria visitante de los granates y la única lograda fuera de casa por Luismi, que acabaría siendo destituido un mes después luego de tres derrotas consecutivas.

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