El artista que anuló el feísmo de la residencia de mayores de Campolongo

ana barcala PONTEVEDRA / LA VOZ

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CAPOTILLO

Sebastián Camacho: «Amo la pintura mural, pero para comer y pagar el alquiler necesito el rodillo»

09 feb 2020 . Actualizado a las 10:52 h.

Por esas casualidades que la vida tiene a veces Sebastián Camacho (Madrid, 1981) se acercó hace unos meses a la residencia de mayores de Campolongo. Los grafitis grises que afeaban las paredes llamaron su atención y se le ocurrió que podía darles un aspecto más desenfadado y dinámico al exterior de la residencia, a la altura de la vitalidad de los residentes.

Y se lo propuso a la directora. Maite Caneda examinó su currículo -licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid en el 2007, aunque concluyó sus estudios en Pontevedra, y Máster en Creación e Investigación en Arte Contemporáneo-, y después vio con detalle su proyecto. El resultado puede disfrutarse en las paredes exteriores del auditorio de la residencia, firmado por su autor sebastian.camacho@gmx.es.

«Él quería pintarlo todo, pero como la Xunta empezará en breve la reforma del edificio, le pedí que se centrase en el teatro y en la sede de Amencer. Y le dejé total libertad para trabajar», explica Maite Caneda.

Pero Sebastián Camacho, introvertido y observador, captó el mensaje de la directora del centro. «A mí me apasiona el fondo marino, pero entendí que aquella pared necesitaba reflejar otro tipo de emociones, con referencias a la danza y a la música, y me adapté. Estoy satisfecho de cómo quedó».

Pero para agradecer la colaboración de todos los trabajadores de la residencia, por permitirle utilizar su arte para transformar un espacio urbano, les dejó un regalo en la parte trasera del edificio. «Quise rendir un pequeño tributo a Castelao, y lo acompañé de una figura femenina». Sebastián Camacho adaptó las ventanas redondas exteriores a las gafas del ilustre galeguista, y desde fuera se aprecia cómo se le iluminan los ojos cada vez que se enciende la luz en el interior de la residencia de ancianos.

Todo un lujo

«Ha sido un lujo y una suerte contar con Sebastián. Las paredes pasaron de tener un aspecto sucio y abandonado a llamar la atención», explica Maite Caneda.

La fachada de Amencer-Aspace y la del auditorio de la residencia, con 200 butacas y abierto a los colectivos culturales y sociales de la ciudad, no son las únicas que abrazan la creatividad de Sebastián en Pontevedra. No en vano es uno de los monitores encargados de los talleres de grafiti que hasta este año se incluyeron en el programa municipal Noites Abertas y que utilizó varios muros como lienzos provisionales. Negocios particulares apuestan también por la creatividad artística para embellecer las fachadas.

Pero, ¿se puede vivir del arte? Sebastián Camacho lo tiene claro. Solo el 10 % de los estudiantes de Bellas Artes logran que su desarrollo profesional esté vinculado a su formación. Su caso no es diferente. «Amo la pintura mural, pero para comer y pagar el alquiler necesito coger el rodillo y hacer otro tipo de pintura».